Sergio George es de esos productores de música que pareciera tener una varita mágica para convertir canciones en éxito y cantantes en reconocidos artistas, pero él dice que no, que todo es producto de talento y preparación.
Su nombre es referencia en el medio artístico, y en Panamá no pasó desapercibido, ya que al ser anunciado un conversatorio con él, en su reciente visita con el concierto “Salsa Giants”, músicos, productores y cantantes acudieron al llamado.

Sencillo y humilde, compartió con los asistentes las fórmulas que le han funcionado y las que no, en su trayectoria, desde que empezó como pianista en una orquesta de jazz.
Sin reparos confesó que lo botaron de la orquesta de latin jazz de Tito Puente, y frustrado se fue de Estados Unidos a trabajar con Alberto Barros en Colombia. Allí en una discoteca que marcó su vida y su carrera, aprendió los sonidos y fusiones que provocaban al público levantarse de su asiento a bailar y disfrutar. “Por eso, si te echan de un trabajo, no te preocupes, es por algo. Aprenderás y experimentarás cosas nuevas”, dijo entre risas.

Su primer éxito como productor fue “Sonámbulo”, interpretado por Tito Nieves. Pero pasó porque el productor se fue, él trabajaba en la compañía y le encargaron el paquete. La canción fue un éxito y así nació el productor Sergio George.
Reconoce que nació con talento, pero estudió música en la universidad y con profesores privados, para estar preparado cuando llegara el golpe de suerte.

A su juicio, él es producto de otros atrevidos en música como Willie Colón, quien se atrevió a fusionar ritmos. “Él fue criticado pero innovador, y me inspiró a buscar nuevos ritmos”.
Fue el productor de DLG, un trío innovador en sus mezclas de salsa y hip hop. En “La negra tiene tumbao”, de Celia Cruz, incluyó rap de Mickey Perfecto, y fue un rotundo éxito.
“Lo malo de la juventud actual es querer hacer todo rápido, pensando solo en el dinero y no en música de calidad para dejar un legado. Hay reggaetón bueno, bachata buena y salsa buena. Pero también las hay muy mal hechas. Hace falta creatividad”, sostiene George.
Aunque produce música bailable y ha logrado total éxito, confesó que, para escuchar, sus oídos se deleitan con las voces y la pasión de la música góspel.