La idea, justo es consignarla, parte la nota de Miguel Angel Rojas (Universidad Nacional de Colombia), en el catálogo de mano y quien deriva sus señalamientos a partir del contacto con las primeras obras de la artista colombiana. De acuerdo a Rojas "sorprende su coherencia siempre fundamentada en la autenticidad" y a partir de allí nuestra percepción, en base a estas últimas obras suyas expuestas en el Museo de Arte Contemporáneo de Panamá, de los planteamientos de Friedmann fundamentados en aprehender lo visual, a partir de una elaborada economía de recursos, mismos que se ajustan a lo visual dentro de una óptica experimental.
En su caso, en este conjunto, no podríamos pasar por alto que la esencia de la forma artística que podríamos y deberíamos asumir como una forma "mayor" se da en el hecho de que ésta deje en el ánimo de quien la observa, que ese producto final de contemplación artística, es uno sencillo de percibir y de entender y que pareciera no requerir otro esfuerzo, por parte de sus contempladores, que no sea el de la alegría o la seguridad de entender cuán "sencillo" debiera ser la apreciación del Arte. Es decir llegarle como observadores y destinatarios del mismo, sin esfuerzo complicado del intelecto y simplemente a través de una percepción no ajena a la complacencia.
Aclaramos para quienes leen a pie puntillas. Esta es la reacción inicial que nos aportan estas obras de Friedmann. Luego entraríamos a lo cuán maravilloso ha sido que se nos haya dicho tantas cosas con tanta economía de recursos y con poco esfuerzo (a juicio nuestro). Como anotara alguien: No se debe manifestar, como creador (a) que nos hemos esforzado en hacer algo sino que ponemos de manifiesto que no hubo esfuerzos mayores en realizar esa "forma" mayor. Estas son las ideas, reiteramos, que, de partida entregan sus "Umbrales" en el Museo de Arte Contemporáneo de Panamá.
Sus dibujos y esculturas, definitivamente formas mayores, recrean visiones ajenas al rebuscamiento o al "cabriolage", si bien se quiere, tan de uso en artistas que el denominarse como posmodernistas parecieran anexar una palabra que aparentemente lo dice todo, sin darse cuenta de lo limitado del empeño en que caen y quieren que quienes los observan, caigan. La primera y valiosa y hermosa lección que nos entrega Friedamnn es que en lugar de atomizar conceptos a través de formas secuenciales, otorga coherencia a los mismos y a través de formas que engañosamente parecieran devolver a quien las observa, siempre los mismos conceptos. Estas "secuencias" cada vez son unas distintas y si bien se quiere iguales. Novedosas: aunque aparentemente insistamos en su reiteración. Aquí la elementalidad, lo comedido, mencionado a los inicios. Actitud ésta que, evocando las consideraciones de nuestra Gloria Guardia, aviva ese anhelo de exploración que desemboca inexorablemente en la meditación profunda. Todo ello a partir de marcadores sobre papel de diseño. Mismos que parecieran seguir de cerca la continuidad, no de lo lineal sino de lo circular. Las formas que observamos en el Museo de Arte Contemporáneo de Panamá, parecieran no tener principio ni tener fin y se emparentarían con los ordenamientos, éstos en el discurso narrativo, de Borges y con la idea de formas que repiten lo mismo y hasta un infinito que a la vez generaría otro infinito y otro y así sucesivamente. De aquí, posiblemente, esa superposición de pliegos, unos sobre otros y a manera de "quipus" artísticos evocando "historias", "relatos", "pasajes" que solamente lograríamos descifrar si nos tomamos el tiempo de ordenar las palabras de Friedmann: más que contrastes, los cuales evidentemente son, se trataría de profundizar en la forma, mucho más compleja y multiforme, conceptualmente hablando, a medida que superamos un pliego y luego otro y luego otro.
Estas lecturas de lo que ha hecho con marcadores en los papeles de diseño es solamente en la puerta de entrada de sus "umbrales" en este julio- agosto de 2000. Como quien dice nos deja en la entrada de maravillas por descubrir y que apenas, ahora, nos son sugeridas.