Por frases menos incisivas como esas, la "diosa del ébano" ya le ha tirado un teléfono móvil a la cabeza de una empleada o le ha clavado sus uñas de tigresa a otra.
Hace unas semanas, la prensa inglesa atribuyó un romance entre Hamilton y Campbell, tras pillarles unos paparazzi a la salida de una fiesta benéfica. Ambos intentaron despistar a sus perseguidores después de dejar la fiesta e irse a tomar unas copas a un hotel de Dorchester.
Ambos se conocieron este otoño en la entrega de unos premios y después se les vio juntos en varias ocasiones. Para los ingleses era una pareja de increíble glamour.