EN NUESTRO país hay muchísimas organizaciones no gubernamentales, ONGs, que realizan un hermoso trabajo de voluntariado en diversas áreas; labor que es posible gracias a la generosidad de la comunidad.
Difícil sería enumerar esas organizaciones, que incluyen clubes cívicos y fundaciones. Aunque, también hay personas de buena voluntad que actúan a nombre propio y en el anonimato, que no escatiman esfuerzos por hacer más llevadera la vida del prójimo, haciéndose eco del mandato de Dios Padre y de su hijo Jesucristo, que invitan a compartir.
Precisamente esta semana, que se celebró el Día Mundial del Voluntariadol, y que estamos a tan pocos días de la Navidad, es oportuno recordar que se requieren manos amigas y recursos, para seguir ayudando a ancianos, niños, jóvenes y adolescentes que quedan embarazadas, personas de escasos recursos, familias que han perdido familiares y pertenencias debido a catástrofes naturales y no naturales, enfermos, presos...
Una forma de ayudar es comprar productos y usar servicios de ONGs, empresas o instituciones que realizan labor de proyección social. Ejemplo: Industrias de Buena Voluntad (puertas, bicicletas), tarjetas de Navidad de las Aldeas Infantiles SOS, del Fondo de las Naciones Unidas para la Niñez (UNICEF) y del Instituto Panameño de Habilitación Especial (peluches y otros juguetes).