Variedades

Navidad lejos de mi patria

Muchos son los que pasarán estas fiestas lejos de sus seres queridos, pero nunca olvidan cuando sus navidades eran felices.


El amor por lo que nos da nuestra identidad es el principal sentimiento que emerge en las fiestas de fin de año, en especial en aquellos que han tenido que cruzar fronteras y dejar el país que los vio nacer.

La música, la comida, el calor de las personas con las que acostumbrabas a estar son parte de las muchas cosas que se llegan a extrañar, especialmente para Navidad.

 

Hace 28 años, Librada Rivera, a sus 34 años, se fue de Las Tablas para los Estados Unidos. Recuerda que, a pesar de estar con su esposo e hijos, la primera Navidad fuera de Panamá fue "horrible", ni el tiempo pudo lograr que ese sentimiento cambiara. "Nunca gocé las navidades", pues aunque durante el año visitaba el país, no coincidía para fiestas de fin de año, por ello, luego de este tiempo, esta será su segunda Navidad en Panamá.

Este sentimiento de pérdida también lo experimentó Patricia Chen, quien hace 30 años partió para terminar sus estudios universitarios y debido a la crisis de 1989 decidió radicarse en Estados Unidos.

 

Sus primeras navidades fueron muy difíciles, "extrañaba las fiestas y el quedarme despierta para recibir la Nochebuena y el año venidero". Con cariño recuerda cuando en la noche iba a la estatua de Balboa y arrojaba un centavo en la bahía mientras pedía un deseo para el año venidero.

Los recuerdos de aquellas noches en las que la unión familiar predominaba y el desprendimiento de los vecinos, quienes no dudaban en brindar de lo que tenían a quien los visitara, es lo que más añoraba la tableña, ese mismo calor que le abrió los brazos a la venezolana Marilyn Ferreira en su primera Navidad en nuestro país. "Una compañera me invitó a pasar el 24 con ella, comimos y después recorrimos las casas de su familia, la gente muy amable me recibió en todas partes", pero igual, el vacío de no poder estar con sus seres queridos la llegó a embargar

Al igual que las panameñas, para Marilyn no han sido fáciles estas fiestas sin sus seres queridos y extraña los platos típicos, el pan de jamón, la calidez de la gente con sus buenos deseos y principalmente la familia, lo que provoca que pierda el interés por celebrar estas fechas como lo hacía antes, ahora solo conserva el comer las típicas hallacas.

 

Por el contrario, con el pasar de los años, las panameñas han tratado de aferrarse a sus raíces y enaltecer lo que las identifica como canaleras, es por ello que junto a su cuñada Librada ideó decorar el árbol de Navidad de este año con tembleques, mientras que Patricia en cada visita iba al Casco a buscar piezas artesanales, las que utiliza para decorar su árbol de Navidad. "Soy panameña, no importa dónde resida. Es una muestra de mi cariño, raíces y valores de y hacia mi tierra", manifestó muy orgullosa Chen.

Y ni hablar de la comida, ambas coinciden en que los tradicionales tamales no podían faltar en su mesa, ya que gracias a otros panameños lograban adquirirlos, pero aún esa esencia festiva de recibir las 12 de la noche en familia siempre hizo falta, "en Hawái es un día como cualquiera, ni parece que se celebra la Navidad", por eso Librada ambientaba sus festividades con la música que se acostumbra escuchar acá para estas fechas tan, pero tan especiales.

Así es mi querida tierra, la llevo muy adentro

A pesar de que estas tres mujeres son de diferentes partes, comparten el pensar que estar lejos de tu patria te hace valorarla más.

 

Todo lo que dabas por sentado, el compartir con los seres queridos, la comida, los buenos amigos, la música pegajosa, la calidez de una sonrisa y ese abrazo a las doce deseándote las mayores bendiciones del mundo. Eso que el dinero no puede comprar son las cosas que marcan una feliz Navidad y que hoy deben apreciar quienes lo pueden disfrutar.


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1092290
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América