Variedades

"Necesitamos encontrar nuestra marca en el cine, otra vez... soy optimista"

"Tengo un lugar muy especial en mi corazón con los hombres latinos. Te juro por Dios. Es un chiste que siempre le hago a mi marido cuando nos encontramos con latinos. No sé qué es... ¿Qué tienen?"


En una época donde escasean las buenas actrices, suena bien que Hollywood intente recuperar una de las más famosas personalidades de la década del '80. Después de haber desaparecido del mapa del mundo del espectáculo, Debra Winger vuelve al cine (aunque nunca se 'fue' a ningún lado), con el personaje de la madre de Anne Hathaway en la dramática película 'Rachel Getting Married'.

Y en el marco del Festival Internacional de Cine en Toronto, la encontramos personalmente, para entrevistarla en exclusiva, en el salón Bedford del Hotel Intercontinental. Dejando de lado todo aire de grandeza, incluso buscó la cordialidad desde el principio, al buscar la presentación de nuestro nombre, asegurándose de pronunciarlo bien "¿Feibian? ¿Fabián? ¿latino?". Antes que nada, vale la aclaración por la total falta de objetividad: ella es la protagonista de nuestras películas favoritas: 'An Officer and a Gentleman'; 'Terms of Enderment' y hasta 'Broadcast News' que en verdad protagonizó Holly Hunter, pero James Brooks la había hecho pensando en ella. Claro que hay que conocerla personalmente, para entender que semejante admiración, tiene sentido. Por eso, resultó lógico comenzar la entrevista confesándole el orgullo de tenerla en frente, por primera vez.

De verdad, usted era una de mis actrices preferidas.
¿Cómo es eso de "Eras una de mis favoritas"? Suena como si yo estuviera muerta.

 

Es que pasó muchísimo tiempo desde que nos 'abandonó' y sería genial saber la razón. 
¿Sabes? Yo tengo un lugar muy especial en mi corazón con los hombres latinos. Te juro por Dios. Es un chiste que siempre le hago a mi marido cuando nos encontramos con latinos. No sé qué es... ¿Qué tienen? Pero tengo una respuesta para tu pregunta. ¿Dónde estuve todo este tiempo?

De verdad: ¿Qué pasó? De golpe, nunca más escuchamos de usted, después del Óscar de 'Terms of Endearment'. 
Para mí, no fue de repente. Ya venía trabajando como actriz desde hacía treinta años y por eso no hubo nada de golpe. Simplemente tuvo que ver lo que sentía en la vida, lo que me gustaba no se reflejaba en el material que veía y también tiene que ver con la madurez, en cierta forma.

¿Qué la llevó a decidirse por la actuación? 
La necesidad de conectarme, contando una buena historia. Hasta cuando estaba en la escuela, tenía profesores que de alguna forma contaban una historia con mucha más información de la que podías tener abriendo un libro. ¿Nunca tuviste un maestro que todavía recuerdes por algo así? Eso es lo que puede hacer el cine, para mí. Me gusta el medio de comunicación, las películas. Me gusta cuando los directores pintan el mundo de la forma en que lo ven.

 

La pasión por la actuación se fue debilitando con el paso del tiempo? 
Yo siempre amé la actuación. Nunca dejé de amarla. Es el negocio lo que molesta. La cultura de las celebridades cambió mucho con los canales de noticias en cable o incluso Internet. La atención se volvió casi insaciable, casi no podía trabajar.

Si fuera por mí, me hubiera gustado verla en todas y cada una de las películas. 
¡Eso es lo que amo de los latinos!

¿Su esposo Arliss Howard también es actor? 
Últimamente no trabaja como actor, es más director de cine.

 

¿El nunca le insistió que volviera a Hollywood? 
No sé lo que significa 'volver', porque no existe una comunidad de actores, donde se pueda 'volver' para visitar. Quiero decir que yo siempre estuve trabajando, aunque no sean las cosas que interesen tanto. Lo entiendo totalmente. Por ejemplo, hice teatro en un lugar que se llama ART, un teatro amoroso de Boston.

También aprovechó para dedicarle más tiempo a sus hijos? 
Tengo mis hijos: uno más chiquito y dos que ya están en la Universidad. Pero ya sé como suena. Suena aburrido cuando yo misma leo algo parecido sobre otras actrices. Por eso no sé cómo reaccionar cuando alguien me pregunta por qué volví. Hice esta película (Rachel Getting Married) y supongo que estamos aquí, porque la viste y en cierta forma respondiste a ella.

Por quién piensa a votar?  No puedo decirte lo mucho que quiero que Obama sea nuestro próximo Presidente. Trabajé con él en las elecciones primarias y quiero hacer todo lo que pueda, porque es la esperanza de Estados Unidos. Porque cuando Bush fue re-elegido, me quedé anonadada.

 

¿No pensó en mudarse a otro país? 
Cada vez que digo que me voy a mudar a otra parte, alguien me dice "¿Quién te dice que vamos a tomarte?" Nos pasó con Canada, justo antes que Bush fuera re-electo.

Algún país hispano seguro la acepta.
(Sonriendo) Seguro que sí.

¿Por qué aceptó  este filme?
Estudió a fondo el guión de esta cinta, pues no quería sólo vender una historia.
“Jonathan Demme. Se lo veía muy entusiasmado con la idea de un rodaje en tiempo real, mostrando el personaje y los preparativos de una boda, grabándolo todo. Me pareció una forma interesante de trabajo y quise intentarlo, porque nunca antes lo había hecho. Filmaron en Video Digital (DV) y yo quería experimentar la nueva tecnología, porque él también había hecho películas que me encantaron. Siempre estuvo esa especie de sentimiento donde los dos quisimos trabajar juntos y nunca habíamos tenido la oportunidad”.

¿Usted no es mucho más joven que su personaje? No se ve tan grande como para ser la madre de Anne Hathaway.
“Es cierto que me teñí las canas, pero tengo dos hijos en la Universidad. Ya cumplí 53 años. Y mi personaje está en los 50, estoy segura. Igual creo que ella está mucho más avejentada que yo, por todos los golpes que tuvo en su vida, como la pérdida de un hijo. Debe ser lo peor en el mundo y me pongo nerviosa con solo decirlo, porque tengo hijos”.

¿Cree que “Rachel Getting Married” es apta para ganar el Oscar?
(Riendo) “Ah, buen lugar para terminar la entrevista. No te imaginas como odio la sola idea de tener que hablar del Oscar como si fuera alguna meta. En ese sentido soy muy antigua. Quiero decir que el concepto original del premio había surgido para juzgar a tus propios compañeros, pero ni siquiera era televisado cuando recién empezó. Era para decir "¡Bravo! Sabemos lo duro que es hacer las cosas bien. Gracias". Y de hecho, creo que la primera idea había sido que los cinco nominados fueran a una cena sin que ni siquiera hubiese un ganador. Y mira en lo que se convirtió. ¡Qué pesadilla!.

(Entre risas) Es una lástima que me lo hayas recordado. Es una de esas preguntas que me alteran. Empezamos con un gran romance y terminamos mal, Fabian. Cerramos el círculo obscenamente (Vuelve a regalar una cómplice sonrisa). Menos mal. Ahora voy a poder dormir tranquila esta noche, con mi esposo”.


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408902
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América