De ascendencia mexicana, Neeman se siente cómodo y considera que es bueno lo que está haciendo el Dr. Jaime Ingram con los jóvenes panameños al hacer el concurso.
El se entrega de lleno a la práctica de su arte y no importa si tiene que estar más de cuatro horas diarias practicando, lo hace gustosamente.
Fácilmente puede dedicar el resto de su vida a esta faena que le representa tanto goce y por medio de la cual "sin palabras", puede despertar tantas sensaciones entre quienes escuchan las piezas que interpreta a los acordes del órgano rey de la orquesta.
A sus 20 años, es amante del deporte, En su nativa Australia, ello es parte de la vida. Pero lo que más placentero le resulta, insiste, es colocar sus dedos sobre el teclado y comunicarse con gente que quiziás no conocerá personalmente nunca, pero a la que, está seguro, llegará su mensaje musical.
Expresó que los panameños son muy cordiales y se mostró encantado con lo poco que han visto de Panamá.
en que acogemos a nuestra pareja, hasta el calor o la indiferencia con que saludamos a los demás. Si usted es atenta y cordial, ellas también lo serán.
Por eso, si desea que sus niñas se conviertan en mujeres elegantes y dignas, que al llegar a la adolescencia no empiecen a desnudar su cuerpo con las modas del momento, es importante que desde muy pequeñas vean la forma cuidadosa y elegante como "mami" se viste.
En síntesis, la elegancia no tiene que ver sólo con la moda y la apariencia, elegancia también es:
No gritarle a sus hijos cuando les llama la atención.
No decir palabras groseras.
Tratar a todos por igual.
Dar los buenos días cuando llega a un sitio ocupado por otras personas.
No tirar desperdicios en la calle.
No usar el celular en lugares como cines, teatros, hospitales, iglesias.
Taparse la boca cuando tose o estornuda.
Contestar el teléfono con cortesía y no tirarlo si se equivocan.
Pedir las cosas por favor, dar las gracias, decir lo siento, y actuar siempre con sencillez… esa es la verdadera elegancia.