¡Muerte por propofol! La semana pasada, durante una intervención en las cuerdas vocales, Joan Rivers sufrió de un paro respiratorio. Fue llevada de emergencia al Hospital Monte Sinaí de Nueva York, donde falleció, tras ser desconectada de las máquinas que la tenían con vida.
Poco después del deceso se supo que el Departamento de Salud de Nueva York iniciaría una investigación de la clínica Yorkville Endoscopy para determinar si hubo negligencia médica en el procedimiento. Ahora, Radar Online indica que a Rivers le suministraron propofol, un potente medicamento usado como anestesia para cirugías menores. Una sobredosis de esa sustancia fue lo que le provocó la muerte a Michael Jackson en 2009.
Los Joanrangers no se darán por vencidos hasta saber qué fue lo que pasó. TMZ comunicó que hasta han amenazado de muerte a los médicos de dicha clínica.
El sitio especializado en celebridades también informó que el nosocomio ha estado cerrando temprano tras el incidente con la recordada comediante.
En cuanto a Fashion Police, E! anunció que aún siguen llorando a Joan, por lo que no se ha determinado el futuro del programa. Entre las posibilidades figura que lo cancelen, que Giuliana Rancic o Kelly Osbourne -panelistas- tomen el lugar de Rivers, o que convoquen a una figura con trayectoria similar para que asuma la conducción. También se maneja el nombre de Melissa Rivers, hija de la comediante.
Funeral pomposo
Lo divertido, excéntrico, diferente y los flashes rodearon a la irreverente Joan Rivers, quien falleció a los 81 años. Es por eso que no les sorprendió a sus fanáticos el espectáculo de funeral que ella misma planeó en vida para que su única hija, Melissa, lo cumpliera al pie de la letra.
En un extracto de su libro “I Hate Everyone... Starting with Me”, Joan llevó a cabo el diseño del pomposo acto, que incluye la presencia de una inconsolable Meryl Streep y una auténtica lucha de medios de comunicación.
“Cuando muera (y, sí, Melissa, ese día llegará. Y, sí, Melissa, está todo a tu nombre), quiero que mi funeral sea un gigantesco espectáculo con luces, cámaras, acción... Quiero un catering, quiero fotógrafos y ¡quiero medios peleándose y montando un número! Quiero que sea lo más Hollywood posible. No quiero ningún rabino divagando. Quiero a Meryl Streep llorando, en cinco acentos diferentes. No quiero un panegírico. Quiero que Bobby Vinton levante mi cabeza y cante ‘Mr. Lonely’”, describió.
La presentadora, cuya pasión por estar radiante y lucir sus mejores galas siempre fue más que evidente, deseó estar enfundada en un Valentino.
“Quiero estar impresionante, mejor que en vida. Quiero que me entierren con un vestido de noche de Valentino y quiero que Harry Winston haga un epitafio. Y quiero que haya un ventilador para que mi pelo se mueva dentro del ataúd como el de Beyoncé”, apuntaba.
Según los medios, el sepelio se realizará mañana en el templo Emanu-El de Manhattan, Nueva York.