Y esta vez, hasta un embajador nos representa. El guapísimo actor mexicano Gael García Bernal, famoso por su actuación en "El crimen del padre Amaro" será quien lleve la batuta. Acompañado estará de otro mexicano, Carlos Reygadas, quien compite por la Palma de Oro.
García ha saltado del anonimato a un pedestal, colocándose como uno de los directores más reconocidos de Latinoamérica, aunque su carrera haya despegado en Venecia con la película "Y tu mamá también" (2001), es una imagen representativa del cine latino.
En esta ocasión no solo representará a México, su tierra natal, también al resto de los países de la región.
Tanto el brasileño González Iñárritu como el franco-chileno Raúl Ruiz encabezan la agenda latina de prestigio del Festival, en el filme colectivo "Chacun son cinéma", donde 35 grandes cineastas, de Roman Polanski y Manoel de Oliveira a Aki Kaurismäki, Michael Cimino o Gus van Sant, celebran su 60 aniversario.
En la segunda sección competitiva denominada "Una Cierta Mirada", habrá cuatro filmes iberoamericanos, incluido "La soledad", de Jaime Rosales, único español en la selección oficial del 60 Festival de Cannes.
Las otras tres cintas son procedentes de Chile, con el documental "Calle Santa Fe", de Carmen Castillo; Argentina, con "Una novia errante", de Ana Katz, y Uruguay y Brasil, con "El baño del papa", de Enrique Fernández y César Charlone, las dos últimas fruto del apartado Cine en Construcción de los Festivales de San Sebastián y Toulouse.
Esta actividad de cine tan famosa en el mundo culminará el próximo 27 de mayo.
Con el alma incrustada en el silencio
evoco un mundo inaccesible;
como la gota cruel de una tortura
los días caen sobre mi tristeza.
Pena sin voz, sin sombra, sin destino,
oscura en su corteza inapelable.
Si un sollozo rompiera este mutismo
no alcanzaría tu bondad remota.
iAy, que no se dilate este presagio
en los declives de las aguas lentas!
¡Que esta abscóndita no desvíe
la placidez fluvial de tu memoria!
bbbPara enjugar este dolor
Dame, vida, el sosiego de una sombra
para enjugar este dolor,
que irrumpe por las grietas de su olvido.
Dame el piadoso escombro donde moran
los sonámbulos ecos de aquel sueño que acallarán los pasos derrotados.
Y dame al fin la dimensión del cáliz
donde ha de declinar la última lágrima de esta luna menguante,
en aguda nostalgia de su luz.