El actor Nicolas Cage consideraba que el avión particular y la renta a diario de limusinas eran imprescindibles para su profesión, por eso desde hacía tiempo los deducía como 'gastos' en sus declaraciones de impuestos.
Pero los auditores de impuestos no lo ven de esa manera, y acusan al actor de omitirel pago de US$3.9 millones entre 2002 y 2004.
Finalmente, y después de que el caso llegara a los tribunales, el actor ha aceptado pagar US$591 mil como multa por las irregularidades, además de que deberá pagar los US$3.9 millones omitidos.
El mánager de Cage insistió en que deducir gastos de restaurantes de lujo, criados, viajes en primera clase y el mantenimiento del avión privado era una costumbre en la industria del espectáculo y que era, además, necesario para la seguridad del actor. El argumento no fue aceptado.
Durante el juicio, hubo discrepancias sobre los ingresos. Él aseguraba haber ganado 17 millones de dólares en 2004 y Hacienda sostenía que ocultaba un millón y medio.
Ahora Nicolas Cage pretende vender su mansión con piscina olímpica y teatro con capacidad para 35 personas en el elegante barrio de Bel Air, para lograr tener liquidez suficiente para cumplir con sus obligaciones fiscales y se mudará a un apartamento modesto.
La investigación, hasta el momento, sólo ha llegado hasta las declaraciones de 2004. Habrá que esperar para ver si en los años sucesivos el actor ha seguido manteniendo que trabajar sin su jet privado es una empresa imposible.