La marca Nina Ricci presentó recientemente, en el marco de la Semana de la Moda de París, una colección que confronta dos influencias muy dispares: la combinación de los detalles de costura de los años sesenta con los volúmenes y el aire de los ochenta.
Para el próximo otoño-invierno, la marca propone una silueta muy alargada, con pantalones muy estrechos y minifaldas. Las prendas superiores son muy sueltas y ligeras, con amplias mangas y hombros sin marcar. Los vestidos, en cambio, se ciñen al cuerpo, con nervaduras y grandes vainicas. En cuanto a los materiales, Nina Ricci emplea la seda, el crêpe de chine, la muselina, la lana y el algodón. Asimismo, el espíritu urbano de la colección conlleva un predominio de los colores propios de la ciudad: el gris, el negro y el blanco. Entre los accesorios, predominan las botas muy altas, hasta medio muslo.