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Niños abusivos, máscara de poder


uancito llega llorando, con un ojo morado, sus cuadernos sucios y rayados. Ayer llegó sin la lonchera. La semana pasada tenía un chichón en la frente y dice que fue que Pepito lo empujó. Cuando no es una historia es otra. ¿Mañana, qué será?
Nombres hipotéticos, situaciones reales y cotidianas. ¿El escenario? la escuela; ¿los protagonistas?: un niño que abusa de otro y posiblemente compañeritos testigos o cómplices. ¿Los llamados a poner un alto a esta injusticia?, los padres de familia del abusivo, los de la víctima del abuso y los docentes.
Sobre el problema nos ilustra la Licda. Heidi López, psicóloga terapeuta familiar.
Ella dicta la materia "habilidades sociales", en la Escuela Internacional Oxford, el único plantel que ha incluido este tema en su currículum desde pre-escolar hasta sexto grado. Considera importante que otros colegios añadan esa materia a sus planes de estudio. Es fundamental para sobrevivir en sociedad.
Aconseja trabajar en equipo maestros y padres de familia, para atender casos de niños abusivos.
Un niño abusivo es aquél que acostumbra pegarle a otros, burlarse de ellos, quitarles la lonchera, poner a los demás en contra de los que escoge para humillar y maltratar, que llega a veces a la crueldad.
Ese niño es victimario, pero también puede ser una víctima, hijo de un padre que a su vez abusa de él o que cuando niño fue abusado física o verbalmente.
Explica que este niño pudiera ser que usa una especie de "máscara de poder" y en el fondo lo que tiene es problemas de autoestima (se siente tan poca cosa que tiene que hacer sentir a los demás igual, doblegarlos, hacerlos sufrir), problemas familiares o de otra índole y al victimizar a otro proyecta su carencia afectiva o la situación difícil por la que atraviesa.
En realidad lo que quiere es llamar la atención.
Asimismo, está el que lo hace porque disfruta de ejercer control sobre otros: molesta por el mero placer de molestar. Puede hacer a otro blanco de burla y ataques por: cómo se ve, un error que cometa, cómo se viste, cómo habla, sus familiares, etc.
A veces el niño abusivo actúa solo. Otras, tiene cómplices, a los que también controla y manipula.
La psicoterapeuta explicó que si en la casa los padres han sido bien claros con su hijo en cuanto a hablarse sobre cómo defenderse de una manera asertiva y hacer valer sus derechos (decir y hacer lo que piensa sin herir a los demás) si se encuentran en el colegio con un compañerito abusivo) y el niño está claro en cuanto a sus límites, va a poder poner un alto desde el principio y el niño abusivo sabrá que con fulanito no se puede meter.
Es importante que los padres de familia procuren enseñar a sus hijos cómo enfrentar situaciones donde se les quiere herir, humillar, bajar la estima, que se le pueden presentar en el colegio o la comunidad.
Hay trucos que hijo y padre pueden practicar, para que cuando el niño enfrenta solo al compañerito abusivo tenga "agallas" para pararlo, sin mostrarse temeroso ni dejar que descubra su talón de Aquiles.
Si después de aplicar los consejos que publicamos sobre cómo el niño puede acabar con esta pesadilla, el abusivo no cambia de actitud, toca al padre del abusado ir al colegio a presentar la queja y/o contactar a los papás del abusivo. Pero, cuidado que sucede como suele pasar, que se cumple el refrán que dice "de tal palo, tal astilla".
Por otra parte, según la psicóloga López, a menudo el niño no delata al abusador porque él lo amenaza y sigue siendo víctima silenciosa y baja las notas (y pudiera pensarse que todo radica en que tiene problemas de aprendizaje y es que está sufriendo abuso), se muestra inseguro, huraño y nadie sabe por qué.
Ante todo debe entender que hay deberes y derechos y que cuando tú como individuo te extralimitas afectas a terceros y ya caes en el abuso y en la vida en diversos escenarios puede hallarse con gente abusiva.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América