Los niños están alertas, están preocupados y están tristes porque son testigos de situaciones que les desagradan sobre el acontecer nacional y les gustaría cambiar la realidad, para que haya mejor calidad de vida y más respeto a la gente, a la naturaleza, los bienes colectivos y la propiedad privada.
En la colectiva “Cómo construir el Panamá que queremos: hablan los niños”, en Allegro, en sus cuadros muestran lo malo del país y cómo les gustaría que fuese. Se quejan del exceso de violencia y basura en sus comunidades, la gran brecha social (donde pocos tienen mucho y muchos tienen poco), la tala de árboles y la contaminación ambiental.