La piel del rostro es muy delicada, por ello sólo debes limpiarla por lo menos dos veces al día, nunca más de tres veces. La limpieza excesiva reseca la piel.
Al darle algunos masajes, no debes estirar la piel de la cara y los movimientos deben ser siempre hacia arriba.
La limpieza, aunque toma solo unos segundos, debe ser una oportunidad para activar la circulación. Esto se hace con movimientos circulares usando la punta de los dedos a la concavidad (succionando con ella) de las manos.
No es malo usar esponjas ni cepillitos, por el contrario estos activan la circulación, también ayudan a exfoliar. Las esponjas marinas naturales son muy efectivas. Si eres de piel seca o delicada no las uses todos los días.