¿De verdad no conoce al verdadero Dustin Hoffman, a pesar de haber trabajado con él? “(Ríe) No tengo la menor idea, porque las dos veces que trabajé con él, tenía que interpretar también un loco exuberante, con mucha vitalidad. Así lo veía también detrás de cámara y siempre me pregunté hasta que punto realmente será así”.
Hay una frase donde Dustin Hoffman le pregunta “¿Qué tan difícil puede ser el matrimonio?” ¿Podría responderla usted, más allá de la ficción, con su propia realidad? “El matrimonio es brutalmente difícil. Sí. Hasta los buenos matrimonios creo que son difíciles. Se precisa demasiado trabajo. No creo que nadie, ni siquiera las mejores parejas, pueden pensar que no se requiere un intenso mantenimiento constante. El amor es algo extremadamente difícil de mantener.
¿Tiene alguna ventaja vivir con su familia lejos del ruido de Nueva York y Hollywood? Sí. Brooklyn es un lugar mucho más tranquilo para la familia.