umándose a las celebraciones del Centenario de la República, el gran maestro de la plástica, Ignacio Mallol P., inaugurará este miércoles 3 de septiembre a las 6 y 30 de la tarde una interesante muestra retrospectiva, producto de muchísimos años de trabajo y talento creativo.
"Siete décadas de vida artística de Ignacio Mallol" es el título de las más reciente exposición de este artista, a exhibirse en la Casa Matriz del Banco Nacional de Panamá, en donde los asistentes apreciarán las diversas etapas por las que ha atravesado su trabajo pictórico.
A través de unas 50 obras, entre ellas 30 cuadros nuevos y 20 de coleccionistas, el público recorrerá junto a Mallol siete exitosas décadas, desde que aprendiera este arte al lado de su padre y de los pintores Obiols y Ricart.
Definitivamente que conversar con don Ignacio Mallol significa entrar en temas muy complejos y profundos, pero no por ello menos interesantes, como el amor y la vida, elementos que advierte, son su fuente de inspiración.
Nacido en Cataluña, España, pero más adelante nacionalizado en Panamá, este caballero de la plástica desde su niñez conoció y aprendió los valores artísticos más destacados de su tierra, desarrollando muy prematuramente gran creatividad en cuanto al dibujo y la pintura.
Hoy, muchísimos años después, Ignacio Mallol se define como un hombre multifacético y de muchas inquietudes, quien ama las cosas bellas. En este caso siente que el arte le da más amor, así como la oportunidad de transmitir sus sentimientos y su creatividad al mundo.
Fue el talento de su padre lo que lo impulsó a seguir esa línea. Cuenta que éste era un gran pintor expresionista, reconocido como uno de los mejores en España y en el continente americano. "Desde muy niño viví en un ambiente de artistas... Me gustaba dibujar y leer, al punto de que a los once años me leí "La Montaña Mágica"... ¡y me encantó!".
Con mucha emoción recuerda cuando su padre le regaló sus primeros óleos, en colores blanco y negro. Desde entonces, nunca ha abandonado esta técnica porque le parece más dulce, amorosa y duradera.
Mallol advierte que es Panamá el país al que le debe el colorido de sus obras, confesando que lo ama como si fuese su tierra de nacimiento. "Me encantan los paisajes, cielos, montañas, playas y el azul de las aguas panameñas porque me dan mucha tranquilidad; por eso las he utilizado en muchas ocasiones como protagonistas en mis obras".
Los principales elementos que utiliza don Ignacio en sus pinturas son inspiraciones creativas, plasmando gran cantidad de símbolos y, hasta cierto punto, geometrismo; sin olvidar los efectos de perspectiva y profundidad.
En este sentido, el maestro explica que su carrera artística ha atravesado tres etapas: una influenciada por Dali y Picasso, otra más impresionista, y luego, otra más volcada hacia lo humano, como el amor infinito al cielo, las nubes, el mar, la vida y el entorno.
Sin embargo, es importante decir que este artista advierte: "No tengo influencia de nadie... Soy Mallol y eso es lo que más feliz me hace, que he podido lograr ser Mallol, gusten o no gusten... Yo no pinto para que guste al público, pinto para quedar satisfecho con lo que estoy pintando". No obstante, en este sentido añade que "uno nunca está satisfecho con lo que pinta, siempre le encuentra algo que no juega con el ambiente que se quiere crear.
"Siempre he sido perfeccionista, por eso a veces me dicen que soy maniático, pero no lo soy, lo que soy es ordenado, me gusta que las cosas estén bonitas". Actualmente, don Ignacio Mallol se dedica exclusivamente a la pintura, aunque también destina parte de su tiempo a escribir las memorias de su vida, sobre lo que adelanta graciosamente, "no están ni en una cuarta parte escritas".
A su avanzada edad, lo que sí indica muy seguro y orgulloso es que se siente feliz de haber producido tantas obras y dejar una muestra... "No dejo fábrica de cervezas, aquí lo que queda es un "Mallol".