Variedades

No es fácil ser mujer, pero, ¡que vivan las mujeres!


No es fácil ser mujer y llevar la carga del equilibrio familiar y social sin que esto le sea reconocido.
No es fácil ser mujer y ver morir a la niñez de inanición y a la juventud caer en las drogas y otros vicios que cercenan sus oportunidades de lograr un óptimo desarrollo como individuos/as.
No es fácil cumplir con múltiples tareas en el hogar, los centros de trabajo y a nivel de la sociedad y aún así sentir que la recompensa social sigue destinándose primariamente a los hombres.
No es fácil ser mujer y permitir que siga el imperio de la insensibilidad social que permite que niñas y adolescentes sean incorporadas al mercado comercial porque se les mira más como meros cuerpos para el placer sexual y la comercialización que como seres humanos con derechos.
No es fácil ver a las campesinas vivir en condiciones deplorables sólo porque el PIB es una cifra engañosa y hay una desigual distribución de la riqueza.
No es fácil saber que anualmente miles de bebés son abortados/as sencillamente porque son resultado de relaciones sexuales ilícitas, de embarazos no programados o sencillamente no se les desea por la razón que fuere.
Sobre el punto anterior el Fondo de Población de las Naciones Unidas, FNUAP, reporta en su Informe Anual 2000 que "Cada año, según se estima, las mujeres se someten a unos 50 millones de abortos, de los cuales 20 millones se realizan en malas condiciones y causan 78.000 muertes, además de padecimientos a millones de otras mujeres".
Por otro lado, dice que en Asia por lo menos 60 millones de niñas han "desaparecido" producto del aborto selectivo en función del sexo, el infanticidio o el descuido.
Estas y otras formas de sevicias, maltratos u omisiones son avalados por la sociedad.
Constantemente las primeras planas o páginas interiores de diarios sensacionalistas de todo el mundo dan cuenta de los maltratos a la mujer y su condición de víctima en el hogar, en ámbito laboral y en otros escenarios sociales.
Las denuncias de esta crítica situación que en vez de decrecer aumenta incluyen también las siguientes estadísticas:
"Al menos una de cada tres mujeres ha sido apaleada, obligada a entablar relaciones sexuales bajo coacción o maltratada de alguna manera, con frecuencia por una persona que ella conoce".
Anualmente dos millones de niñas de entre 5 y 15 años son prostituidas.
Unas 5,000 mujeres mueren al año en los denominados "asesinatos para restaurar la honra".
Según estimaciones del Banco Mundial, en los países industrializados los ataques y la violencia sexuales redundan en la pérdida de casi uno de cada cinco años de vida saludable de las mujeres de entre 15 y 44 años de edad.
Pese a la mayor duración de sus vidas, las mujeres reciben menos apoyo de los sistemas públicos de pensiones debido a que han participado menos en la fuerza laboral de la economía estructurada.
De los 5,700 millones de dólares anuales de fuentes internacionales que los países han convenido se necesitan para programas de salud reproductiva y población, sólo se han proporcionado unos 2.100 millones de dólares.
Hay que mirar el mundo desde el punto de vista de las mujeres para entender lo que se siente estar al margen del desarrollo. La tarea de buscar la equidad compete a los gobiernos, a las propias mujeres, como lo ponen de manifiesto a través de sus esfuerzos, denuncias y programas de autogestión en que cada vez se involucran más porque saben que no pueden permitir que pase otro milenio de avasallamiento y privaciones. La educación, cobra un papel importante en superar estadios de limitaciones y convertirse en agentes de su propia reivindicación social y cada día más mujeres lo saben y exigen el acceso al sistema educativo de sus hijas porque ellas han de heredar un mundo mejor.
No es fácil ver pasar los días y los años y saber que mientras soy en cierta forma privilegiada -puesto que tengo un hijo, una familia, un hogar, un empleo, una educación, un cúmulo de esperanzas y sueños por cumplir, un grupo selecto de amistades y personas a quienes le importo- hay mujeres en muchos lugares recónditos y todavía inaccesibles por el Internet o la falta de caminos de penetración que son maltratadas de muchas formas y otras tantas que están solas, porque la sociedad, su pareja, el mundo, les dan la espalda. Porque no es fácil conocer esta realidad lacerante y porque soy mujer, hoy me sumo a quienes con la Marcha Mundial de las Mujeres Pan y Rosas abogan por un mundo donde el nacer mujer no se vea como ocurre en algunas culturas como un estigma, donde el ser mujer no sea una desventaja.


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51365
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América