Para alguien que lleva tres décadas trabajando en la pantalla grande, mirar al futuro no es siempre fácil. Pero Cage tiene muy claro lo que quiere: "Quiero hacer películas que tienen sentido para mí”.
A pesar de haber filmado decenas de cintas, al intérprete norteamericano, de 46 años, siempre se le destaca por la misma película, hecha hace 15 años, "Adiós a Las Vegas", en la que interpreta a un alcohólico irrecuperable.
Ahora busca darle un giro a su carrera, últimamente en decadencia, con la “El aprendiz de brujo”, un filme de Disney.
Lo cierto es que Cage ha rodado seis películas en los últimos dieciséis meses; pero, a pesar de ello, niega ser "un adicto al trabajo", según dijo en una entrevista con Efe.
"No soy un adicto al trabajo, pero tengo necesidades, tanto creativas como personales, que necesitan ser atendidas", admitió el célebre actor, quien desde marzo de 2009 ha lanzado "Señales del futuro", "G-Force: Licencia para espiar", "Teniente corrupto", "Astro Boy" y "Kick-Ass".
Cage, quien se encuentra en bancarrota, arrastra una deuda superior a los 10 millones de dólares por impago de impuestos. Desde el 2009 dos mansiones que poseía en Nueva Orleans, fueron embargadas, aunque ya había logrado vender un castillo en Alemania, otro en Inglaterra y más casas en Las Vegas y en el estado de California.
Al parecer, la ruina del actor se debe a sus excéntricos gastos en compras absurdas y exóticas. Entre las posesiones más excéntricas compradas por el actor están: varios yates, un jet privado, un castillo, un millón de dólares en comics, 50 autos (entre ellos un lujoso Lamborghini de medio millón de dólares, cuyo propietario era el Shah de Irán), diversas mansiones en Nueva Orleans, dos islas en las Bahamas, entre otras.
Además de su trabajo como actor, Cage se ha refugiado, desde diciembre, en su papel como embajador de buena voluntad de la ONU y se ha embarcado en viajes a Kenia y Uganda donde se ha interesado por los niños soldados, el tráfico de personas, la piratería y las condiciones en que viven los presos comunes en las cárceles.
"Para mí, la fama es una carga extrema, por lo que he tratado de convertirla en algo positivo. Yendo a esos lugares puedo llamar la atención sobre esos temas y que se hable sobre las víctimas de esta situación, que es algo muy real en el mundo", manifestó el actor.
Hasta hace unas semanas se habló de la visita del actor hollywoodense a suelo panameño, como parte de un programa para combatir la criminalidad; sin embargo, ésta fue postergada hasta diciembre por problemas personales.