¿Cuándo fue la última vez que disfrutaste de un pan bien calientito, un panameñísimo arroz con pollo, un plato de pasta primavera o un exquisito puré de papas?. ¿Y que harías si las únicas frutas que hay en casa son naranjas, guineo y mango?. ¿Qué hay de la leche, el yogurt y los frijoles?. ¿Acaso tú también haz entrado en la moda de la dieta de Atkins o la de South Beach, por lo que haz eliminado de tu dieta todos los almidones y carbohidratos porque "engordan"?. Si tu respuesta a cualquiera de estas preguntas es "si", entonces, continúa leyendo, este artículo, lo escribí especialmente pensando en ti.
Las dietas bajas en carbohidratos no son la solución a tu problema de obesidad
Frustrados por múltiples esfuerzos anteriores por perder peso y ponerse en forma, muchas personas eliminan todos los almidones de su dieta (arroz, papas, pan, pastas) en un inútil afán por eliminar los carbohidratos que supuestamente "engordan". La realidad es que no hay forma de eliminar por completo los carbohidratos, porque casi todos los productos (ya sean naturales o procesados) contienen algo de carbohidratos. Además, no existe evidencia científica que apoye la eliminación de los carbohidratos de la dieta como parte del tratamiento permanente de la obesidad. Aunque es cierto que puedes perder rápidamente algunas libras de peso al reducir severamente los carbohidratos de tu dieta, las libras que pierdas serán mayormente agua, no grasa. Y muy probablemente recuperarás esas libras y algunas más unos 3 a 6 meses más tarde.
Para funcionar adecuadamente, su cerebro, sus riñones y su corazón dependen de que usted consuma carbohidratos diariamente. Estos órganos vitales sufren severamente cuando usted comete la imprudencia de comer solo proteínas, grasas y vegetales con bajo contenido de azúcar. Al reducir demasiado los carbohidratos, su cuerpo se defiende produciendo los llamados "cuerpos cetónicos", que son sustancias parecidas a la acetona.
Los cuerpos cetónicos son productos de desecho que causan un efecto diurético (te hacen orinar montones y te deshidratas) y te reducen la sensación de hambre. Pero, los cuerpos cetónicos también causan mareos, fatiga, cataratas, destrucción del riñón, daño del hígado, arritmias cardíacas (palpitaciones) y osteoporosis (debilidad de los huesos).
No es el arroz lo que te engorda; lo que te engorda es la inmensa montaña de arroz que te comes. El pan tampoco engorda; es comerse el molde entero lo que te hace aumentar las libras.
El secreto está en la moderación. Consulta con tu médico y con un nutricionista para que te indique el número de calorías que tu requieres comer diariamente para perder peso y mantenerte saludable. Tu médico o nutricionista también debe decirte cuánto carbohidrato debes comer según tu edad, tu actividad física y tu condición general de salud. No hagas dietas, mejor aprende a comer. Así te mantendrás saludable toda tu vida. Tienes que aprender a comer; aprender cuánto y cuándo comer.
No todos los carbohidratos son iguales. Es preferible que consumas aquellos que te ofrecen fibra, vitaminas y otros nutrientes indispensables para tu salud. Prefiere pan integral, arroz integral, pasta integral.
Cómete la cáscara de las papas, consume más frutas y vegetales frescos en lugar de comidas procesadas. Si sigues estas indicaciones, perderás peso y lograrás un grado superior de salud sin eliminar los deliciosos y saludables carbohidratos.
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No le tengas miedo a los carbohidratos
Aprende a comer sin eliminar los deliciosos y saludables carbohidratos.