La nueva colección pret-a-porter de Christian Dior está influenciada por la estética de las tribus indígenas. Los diseños se ajustan a la silueta femenina de forma explícita y la insinúan con transparencias y sugerentes corpiños.
Galliano recubre los diseños de cuentas, bordados y adornos tribales que proporcionan una dosis de exotismo a los diseños.
Sin embargo, la colección Dior en esta ocasión no ha impactado visualmente, todo parece indicar que el diseñador ha decepcionado profundamente a sus seguidores.
"Tribal chic" es el nombre con el que ha bautizado una esperadísima colección, que a juzgar por el nombre, prometía mucho espectáculo y se ha quedado en ilusión truncada y ganas de mucho más.
De día, muy femenina.
Para lucir bella durante el día, Dior propone minivestidos ultrafemeninos, vaporosos, drapeados, evasés, bordados, escotados, plisados y con pequeños volantes. Casi siempre van entallados o ajustados sobre el cuerpo con cinturones a veces muy anchos, corpiños y corsés, inspirados en la alta costura de la firma.
La noche se viste con faldas bordadas y plisadas, siempre transparentes, para desvelar las piernas y shorts de los mismos colores y texturas, siempre nobles, preferentemente de seda.
El color fue para sus minivestidos, negros en ocasiones, pero a menudo monocolores, lilas, crudos, frambuesas, verdes agua, y discretos caramelos, camellos y rosas pálidos.
Mientras que para la noche reina la transparencia.
Tonalidades.
En cuanto a los colores, Dior utilizó los más llamativos como si se tratara de un eterno desfile resort… en naranja, en amarillo, en azul; de manga entera, con falda de volantes o cancán, o en rosa chicle intenso.