En su recorrido por la casa o el lugar donde se encuentre el bebé y el niño pequeño empiece a indagar: toque, huela, pruebe, escuche, mire. Los sentidos le ponen en contacto con su mundo. Una madre previsora no pierde detalle y lo ayuda a que se relacione con sus alrededores de forma que ello constituya una feliz vivencia.
El bebé no sabe que hay objetos y productos que no sólo le pueden causar un susto y mal rato a él y a mamá o a quien lo cuide; también pueden dejar secuelas en su organismo. Recalcamos, un adulto responsable del bienestar de un niño se asegura de que no haya nada que amenace su seguridad.
Para estar tranquilos, evitar correderas y lamentos hay ciertas precauciones que se deben tener. A continuación, algunas recomendaciones sobre medidas preventivas en el hogar, que le serán útiles:
Objetos filosos o punzantes como tijeras, cuchillos, alfileres, agujas, ganchos de cabello, plumas, navajas y herramientas deben estar fuera del alcance del niño.
Coloque en sitios seguros, fuera del alcance del bebé desinfectantes, detergentes sustancias corrosivas, insecticidas, tintes, germicidas, fungicidas, cosméticos, medicamentos y cualquier otro producto o sustancia que el bebé inocentemente pudiera ingerir e intoxicarse.
Acondicione sitios especiales y preferiblemente con cerraduras, a cuya llave no tengan acceso niños pequeños.
Evite que el bebé o párvulo juegue con juguetes desarmables de piezas muy pequeñas o que al morderlos desprendan algún tipo de olor, pintura o alguna sustancia que le pueda causar irritaciones, alergias, asfixia, atragantamiento o afectar su salud y bienestar de otra forma.
Los fósforos y encendedores también deben estar bien lejos del niño.
Botones, arroz, lentejas, frijoles y todo tipo de semillas u objetos que el niño pueda introducirse en la boca, oídos, nariz u orejas y con las que pueda ocasionarse daño no deben estar a su alcance, como tampoco hilos, cuerdas, objetos de vidrio o de plástico que al romperse quede filoso.
Si tiene alfombras en su casa, asegúrese que no tengan dobleces, roturas o no estén bien pegadas del piso, éstas son causa frecuente de caída, especialmente de bebés, niños pequeños y adultos mayores.
Coloque verjas o rejillas de seguridad en las ventanas, balcones. Igualmente, en las puertas que dan acceso a, escaleras a la cocina y otros sitios donde el niño pudiera correr peligro.
Aleje de los balcones, estufas y anaqueles, las sillas y otros objetos donde el niño pudiera subirse para tratar objetos fuera de su alcance y como resultado de su afán por curiosear pudiera caerse y hacerse daño.
Ponga cobertores a los tomacorrientes para evitar que el niño pueda electrocutarse o sufrir otro daño al jugar metiendo en ellos palitos, alambres u otros objetos puntiagudos.
Coloque hacia adentro de la estufa las asas de sartenes y otros utensilios domésticos.
Déle al niño pequeño sus alimentos en vajilla de plástico, para que si se tropieza y cae, ésta no se quiebre y le cause lesiones.
Vigile que en el piso no haya objetos que bloqueen el paso del bebé o el niño pequeño y pudieran ocasionar que se tropiece, se caiga y se lesione.
Enséñele a colocar sus juguetes en una caja de cartón, gaveta u otro lugar destinado especialmente para ello.
Dígale a su niño que evite jugar tirándose (especialmente al rostro) objetos punzantes u otros con los que pudiera causarse daño o a otros.