La malaria afecta a un tercio de la población mundial y cada año mueren tres millones de personas a causa de la malaria, la mayoría de ellas niños africanos. Un descubrimiento realizado en el Reino Unido podría poner fin a esta situación catastrófica. Aunque todavía está en las primeras fases, se trata de vacunas o medicamentos que, sin llegar a erradicar la enfermedad, reducirían la magnitud de los síntomas y en todo caso evitarían las muertes por esta causa.
Pero erradicar la malaria es todavía un sueño lejano y no se espera obtener una vacuna antes de que pasen varios años.
Sin la vacuna es poco probable que desaparezca la enfermedad, pero tampoco puede ser una vacuna convencional, sino que habrá que utilizar técnicas de ingeniería genética, procedimiento que hasta ahora no ha resultado muy eficaz.
Ahora los investigadores del National Institute for Medical Research del Reino Unido han adoptado un enfoque nuevo y más esperanzador, derivado del anterior descubrimiento de que, tras una exposición limitada a la malaria en la niñez, el paciente queda inmunizado. Eso supone que, si fuera posible proteger a los niños contra los nefastos efectos de la enfermedad, la infección sería benigna y quedarían inmunizados.
El Dr. Peter Preiser, un miembro del equipo, explica: "Hemos estudiado en qué momento de su ciclo vital el parásito infecta al paciente.
La verdadera causa de la enfermedad es la picadura del parásito en la sangre. Como los glóbulos rojos se multiplican muy de prisa, la enfermedad se propaga rápidamente. Hemos estudiado cómo puede reconocer el parásito los glóbulos rojos para infectarlos y cuál es el mecanismo de que la infección por glóbulos rojos sea más grave".
Los investigadores han descubierto que cuando un parásito se multiplica para formar más parásitos, cada uno de ellos tiene una proteína distinta en su pared celular. Esas proteínas actúan como clave para liberar los distintos receptores que hay en la superficie de los glóbulos. Al producir respuestas muy distintas, los parásitos afectan a más glóbulos rojos.
Pero ahora se ha descubierto el mecanismo, lo que podría suponer la destrucción de los parásitos, cada uno de ellos tiene una proteína distinta en su pared celular. Esas proteínas actúan como clave para liberarlos distintos receptores que hay en la superficie de los glóbulos.
Al producir respuestas muy distintas, los parásitos afectan a más glóbulos rojos.
Pero ahora se ha descubierto el mecanismo, lo que podría suponer la destrucción de los parásitos, según otro miembro del equipo, que cree que sería posible descubrir al menos cómo reducir la gravedad de los síntomas de la enfermedad: "Si los parásitos se desarrollan muy rápidamente en el cuerpo, desbordan al sistema. Para ello tiene que infectar los glóbulos rojos maduros, que son el 99 por 100 de todos los que hay en la sangre".
"Si pudiéramos hacer que el parásito infectara sólo a los glóbulos inmaduros, se reduciría enormemente el efecto patológico de la enfermedad y el sistema inmunitario podría enfrentarse a la infección, evitando posiblemente que la enfermedad llegara a ser mortal".
Basándose en estos principios, sería posible desarrollar una vacuna que evitara la infección del parásito de la malaria a los glóbulos rojos maduros.
También se podrían inventar medicamentos para este fin. Hasta ahora los investigadores sólo han trabajado en el laboratorio con ratas y ratones, por lo que todavía se tardará varios años en preparar y realizar pruebas clínicas con personas.
Pero en todo caso se prevé ya un horizonte en el que los niños no resulten afectados por la malaria sino que vayan adquiriendo una inmunidad natural, sin desarrollar síntomas graves. De este modo se reduciría enormemente la mortalidad infantil a causa de la malaria.