Variedades

No se mete la mano por ninguno

¡Ojo! Algunos lo son y no parecen. Otros no parecen y lo son. Todos se jactan de serlo.


Rosalina Orocú Mojica / PANAMA AMERICA

El productor

  • “De mano en mano se perdió un elefante” tiene sabor a fábula. Honestilandia y su gente son imaginarios. La obra podría presentarse en cualquier país y solo habría que cambiarle las anécdotas. Es cierto que tiene pasajes que aluden a la política criolla, pero sin mencionar nombres reales, porque no deseamos desvirtuar el alcance de la moraleja”.
  • Honestilandia servía para crear un mundo al revés: ser ladrón es normal. Ser honesto es socialmente mal visto... La sociedad admira la riqueza como fin supremo, aunque sea mal habida”.

37

Querer no basta. Se necesita que el deseo esté acompañado de la acción. ¡Qué difícil es lograr esa metamorfosis personal y colectiva que exigían las circunstancias! Y esa ONG.

Esa ONG cuya credibilidad también estaba en tela de juicio, como la de los moradores de Honestilandia, el país donde hasta el más pequeño hacía de las suyas, porque esa era la tradición.

Romperla de la noche a la mañana era un gran desafío. Había mucho en juego. Todos deberían remar en la misma dirección o la gran barca que es el país, se iría a pique.

 

Pero... nada de peroratas, para eso están los políticos. Que diga, los honestilandeses.

Alianzas, sí, para bien de todos. Eso quiere decir que las manzanas, mangos y toda fruta podrida habría que sacarla de la canasta.

Pero, la podredumbre era tal en Honestilandia que no había fruta que salvar.

En la comedia “De mano en mano se perdió un elefante”, quedó demostrado el viejo adagio que reza así: “árbol que crece torcido, nadie lo endereza”. ¿Lo duda? vaya al Teatro en Círculo a ver la obra, que dirige Renán Fernández y donde 15 profesionales de las artes escénicas se lucen, interpretando a personajes cada cual más descarado y ducho en las malas artes que eran aplaudidas en Honestilandia: el hurto, el robo, el pillaje, la corrupción, el ‘juega vivo’, el chantaje...

No importa el linaje, nivel educativo, género, edad, todos competían para ver cuál cometía los peores actos dolosos, porque, cuando los padres de la patria, unos piratas liderados por un tal Henry Mortimer Keegan (interpretado por Augusto Posso), fundaron Honestilandia establecieron en la constitución que todo lo censurable se constituyera en pilar de la nación, que emergió del mar y los ciudadanos tenían que preservar y defender a toda costa ese legado.

En broma y en serio en la obra se alude a hechos aplicables a cualquier país latino y si hay parecido con alguno, decida usted si se trata de mera coincidencia.


fecha edicion
old id
899412
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América