Según los especialistas la mayoría de los problemas de espalda mejoran por sí solos. La clave está en saber cuándo necesita buscar ayuda médica y cuándo los cuidados personales solos le permitirán mejorarse. Los desgastes propios de la vida, como el envejecimiento (cuanto más mayores somos menos ejercicios hacemos), sobrepeso, postura, estar de pie, andar, sentarse y dormir (cualquier movimiento, si habitualmente se hace de manera incorrecta, puede contribuir a los problemas de espalda), levantar demasiado peso sin tener el cuidado previo de hacerlo de la manera correcta, ejercicio y atletismo (el no calentar los músculos antes de someterlos a un ejercicio físico puede tensar los músculos), malas relaciones, desempeño sexual, producen estrés (por ende nos afecta físicamente contrayendo los músculos, limitando la flexibilidad), enfermedades degenerativas como la artritis, bursitis y todas aquellas que nos limiten el movimiento, accidentes y el no tomarnos el tiempo de relajarnos ya que la relajación permite liberar los músculos contraídos, son algunos de los malos hábitos que el Dr. Edward A. Abraham, autor del libro “Como liberarse del dolor de espalda”, menciona.
A lo anterior también podemos añadir, según el site www.arrakis.es, que en la mayoría de los casos, el dolor de espalda se origina por contractura muscular, traumatismo o deformidad de la columna. El dolor de espalda puede aparecer en cualquier lugar de la columna, desde el cuello hasta la región lumbar y puede localizarse en una pequeña zona o extenderse a un área amplia; asimismo, puede irradiar a partir de la zona de origen.
Ahora bien, debido a la contracción muscular, hay que distinguir dos por su gran frecuencia. Uno de ellos es la fibromialgia y el otro es el síndrome doloroso miofacial. El dolor se puede sentir tanto en la parte baja de la espalda como en la parte media y en la alta. Si la dolencia está localizada en la parte baja ésta puede provenir de muchas partes, tales como de la columna vertebral, los músculos o de los nervios, y los de la parte media y superior de la espalda pueden ser ocasionados por una hernia inguinal o problemas en los ovarios o testículos.
No obstante, existen otras fuentes que también son responsables de esos dolores tales como pequeñas fracturas en la columna vertebral a causa de la osteoporosis, músculos muy tensos que permanecen contraídos, hernia discal, degeneración de los discos, mala alineación de las vértebras, desgarre de los músculos o de los ligamentos que sostienen la espalda y curvaturas de la columna que pueden ser heredadas, entre otros.
En los casos más graves, el enfermo puede ser incapaz de contener la orina o la defecación voluntariamente.
Claro está que cualquiera que sea la causa del dolor de espalda bajo, éste usualmente involucra espasmos de los grandes músculos de soporte que se encuentran a lo largo de la columna. El espasmo y la rigidez muscular que acompañan el dolor de espalda pueden ser particularmente incómodos. Son muchas las técnicas que existen actualmente para el diagnóstico en la patología de la espalda, una de ellas, la radiografía simple, pero tampoco hay que abusar de su uso, puesto que no es una técnica inocua.
Además de la utilización, en el diagnóstico de este problema, de los avances tecnológicos, que involucra el uso de la microcirugía en la columna, el laser, la introducción de la tomografía axial computarizada (TAC) y la resonancia magnética han hecho posible que los diagnósticos sean más específicos.
Con todos estos avances, los especialistas podrán suponer una mayor exactitud en la localización del problema y así podrán ser más específicos en su tratamiento para resolverlos.
Aunque no está de más decirlo, el mejor tratamiento para ésta y cualquier dolencia es el prevenirla. Los especialistas según el site www.arrakis.es recomiendan para aminorar el dolor de la espalda analgésicos como antiinflamatorios no esteroides, paracetamol y aspirina. Deben evitarse las actividades que incrementen el dolor y si el dolor es persistente, el paciente debe ser valorado por un Reumatólogo.
La persona que padece este problema se queja de dificultad para conciliar el sueño, fatiga y gran rigidez al levantarse, además de sensación de hinchazón, dolores de cabeza, hormigueo en las manos y trastornos intestinales. Este síndrome se caracteriza por un dolor en un punto determinado, generalmente de la línea media de la columna vertebral, aunque se ha descrito en todo el cuerpo. Cuando se palpa la zona, usualmente se toca una especie de pequeña bola dura que, al ser oprimida, puede desencadenar más contractura muscular. A continuación el Dr. Abraham, tiene algunas recomendaciones para evitar esta dolencia:
Hacer ejercicio regularmente, para fortalecer la espalda y mejorar la flexibilidad.
Tomarse el tiempo necesario para relajarse; la meditación es muy buena.
Pararse, sentarse, caminar, agacharse, conducir , respirar correctamente.