Variedades

Noche al estilo Broadway


No, no nos encontrábamos en la famosa calle 42, en Nueva York. Aún así, los residentes de la urbanización Costa del este, así como el resto del público que la noche del viernes se hizo presente en el Teatro San Agustín, ubicado dentro de los terrenos del colegio del mismo nombre, pudieron disfrutar de un espectáculo musical al mejor estilo ¨Broadway¨.
Organizada por la Parroquia San Lucas, en cooperación con el Proyecto ABC del Banco Continental, esta revista musical, denominada ¨Broadway Hit Parade¨, tuvo como propósito recaudar fondos para destinarlos a la realización de obras sociales.
El evento, que contó con la dirección musical de Dino Nugent y cuya escenografía estuvo a cargo de Bruce Quinn, inició a las 8: 15 p.m. con una recreación del célebre musical de Broadway, ¨La bella y la bestia¨. A lo largo de la velada, artistas panameños, así como residentes de Costa del este, presentaron fragmentos de otros musicales afamados, como por ejemplo, ¨Fama¨, ¨Cats¨, ¨El fantasma de la ópera¨, ¨La novicia rebelde¨, ¨Jesucristo superestrella¨, ¨El rey león¨, ¨La sirenita¨, y ¨Evita¨.
La función concluyó con la puesta en escena de ¨Summer Nights¨, pieza que forma parte del conocido musical ¨Grease¨, que convocó en el escenario a más de una veintena de artistas, entre actores y bailarines.
De acuerdo con el párroco Lorenzo Pérez, de la Parroquia San Lucas, la idea detrás de ¨Broadway Hit Parade¨ es motivar a los residentes de Costa del este a brindar ¨algo de su tiempo y recursos¨ en la realización de proyectos sociales. ¨Es más que una obra social. Lo vemos como una oportunidad de que esta comunidad parroquial de San Lucas, con un interesante potencial y grandes posibilidades, trabaje su dimensión social¨, subrayó.
Además de estudiantes del Colegio San Agustín, en el espectáculo también participaron alumnos de escuelas como Las Esclavas, Colegio Brader, Panamerican School, Academia Interamericana de Panamá, etc. También estuvieron involucrados artistas invitados como Tete Olivella, Cristina de la Fuente, Aaron Zebede, Janelle Davidson, Omar Constantino, Pepe Casis, y Any Tovar.
Si consumen drogas o las portan o armas, esto implica una violación de la libertad condicional, por lo tanto, son arrestados y enviados a la cárcel (reformatorio o cárcel juvenil).
Por esto del rumor, "si a uno le pasa que lo agarran en falta, se corre la voz y los demás tratan de ser más cuidadosos. Hay que asegurarse de que estén haciendo lo que se supone se espera de ellos, ser buenos ciudadanos y asistir a sus clases", manifestó el detective bostoniano.
Gosselin explicó que los jueves hay audiencias con ellos y representantes de "probation", de diversos grupos religiosos (católicos, protestantes, musulmanes, etc.), personal del departamento de viviendas, psicólogos y del sector empresarial. Los mensajes son: primero hacerles ver que se sabe que andan por caminos equivocados, que se les conoce por nombre y seña, pero, también que hay otras opciones, la escuela de la delincuencia lleva a la cárcel, a una cama de por vida o a un cementerio, pero allí está un equipo social para ayudarles: están a tiempo de hacer los cambios y el momento es ¡ya!
No hay excusas, las preguntas, dudas, problemas hay que aerearlos. Si dejan este salón y cometen un delito o se meten en problemas no tienen excusa. No pueden entonces echarle la culpa a situaciones como la pobreza, falta de vivienda, empleo, adicción y debilidad psicológica para hacerle frente a esa enfermedad..., explicó el jefe de detectives del Departamento de Policía de Boston.
Hay tácticas y etapas en esta tarea. En Boston ellos usaron las siguientes:
1. Mano dura
2. Intervención
3. Prevención
Son tres diferentes acercamientos a la violencia juvenil. La etapa de mano dura debe durar entre un año o 18 meses. Luego se usan mano dura, intervención y prevención a la par. Clave, dijo una y otra vez, es tener de aliada a la población.
Las tácticas en esta lucha contra la delincuencia incluyen saber quienes son los líderes tanto los buenos como los cabecillas de pandillas, los primeros hay que conocerlos para sumarlos a la alianza y los otros para que les caiga todo el peso de la ley. Eliminándolos es más fácil trabajar con una pandilla desarticulada y desorientada, para re educarla y re encauzarla. Entonces, los miembros de la pandilla son más cooperativos, comparten más información.
En Panamá con la ley 40 tienen una gran herramienta, opinó Gosselin. Ahora bien, "el asunto no es criticar, sino determinar qué puedo hacer yo", dijo Gosselin.
El que se dio en Boston fue un cambio fundamental en el sistema de justicia, no sólo a nivel de la Policía como institución, sino del enfoque social respecto a sobre quien pesa la responsabilidad de la prevención de la delincuencia. Por eso en Panamá él se reunió con diversos estamentos responsables de la justicia, salvaguarda del bienestar de la población y sus bienes.
Se necesita mayor diálogo, hay que estar más unidos, mejores coordinados y evitar duplicidad de esfuerzos y sub utilización de recursos, concluyó el becario Fulbright.
De hecho no es tarea fácil, pero hay que buscar estrategias para convertirse en una influencia positiva, para ser agentes de cambio. "Los jóvenes tienen que sentir que nosotros estamos presente en sus vidas, que podemos ayudarles a evitar problemas en el futuro", dijo el detective.
El explicó que mediante diversas actividades preventivas a los niños y adolescentes con alto riesgo de caer en los caminos de la delincuencia se les ayuda a llenar sus ratos de ocio y a ver que hay mejores horizontes para ellos; campamentos de verano, visitas a parques de diversiones, charlas en las escuelas tanto para estudiantes como para padres de familia (sobre cómo tratar a los adolescentes, señales que indican que andan en problemas o en riesgo de involucrarse en ellos, etc.). "Es una inversión", dijo.
Es importante que la comunidad colaboradora y a la que se debe la Policía tenga una mejor relación con ésta y que ambos se vean como miembros del mismo equipo, puntualizó Gosselin, quien hizo hincapié en que los policías tienen que ganarse el respeto y confianza popular.
Se refirió también al trabajo que llevan adelante con las escuelas en donde tienen asignadas fijas unidades que son como especie de consejeros/as y en el caso de los policías varones les sirven de modelo a adolescentes de hogares disfuncionales.
La Policía trabaja junto con grupos juveniles, los docentes y otros aliados comunitarios en esta tarea de prevención y rescate. "Les enseñamos sobre pandillas, estrategias para lidiar con eso y la presión de grupo, les pedimos que cuando tienen problemas vengan a nosotros".
Hay ligas deportivas, conferencias educativas para padres (son aliados fundamentales), les enseñan sobre cultura de pandillas (graffitti, que es un aldabonazo), estrategias para evitar la violencia, para resolver problemas sin violencia y tienen campamentos de verano.
Creemos en el poder de la prevención, hay el convencimiento de que la mayoría de los niños son buenos, decentes. La tentación está afuera. Hay que protegerlos, alertarlos y darles las herramientas para que usen el buen criterio: darles oportunidades.


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138528
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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