“Ay, corazón, me hiciste tanto daño. Tú me enseñaste a amarlo y ahora yo no sé olvidar”... Con este éxito, el primer tema de su trayectoria artística, entró en escena la reconocida Myriam Hernández, sobre un escenario completamente sencillo (unas cuantas luces y pequeños arreglos), pero que era llenado por su impecable y mágica voz. No era de esperarse: el público coreó la canción de principio a fin.
Los presentes el martes en el Atlapa no le prestaron mucha atención a la temprana salida de la artista, pues sabían que lo que sobrarían serían éxitos.

Ya eran las 9:38 p.m. y la artista deleitaba con “Amor, amor”, “Te pareces tanto a él”, entre otros, pero momento previo mencionó en un video: “Nací para cantar. Todo mi corazón late con sus aplausos; 25 años de felicidad, de amor, porque esto ha sido un romance... No puedo cantar lo que no siento, soy mujer, madre, amiga y cantante”, lo que desató un fuerte aplauso del público.
Mientras el calor quería adueñarse del lugar, los presentes alzaban sus manos y sacaban sus teléfonos celulares para filmar en todo momento a la gran voz de América.
Hernández siguió deleitando con “Mío”, “El hombre que yo amo”, “Huele a peligro”, “Se me fue”, “ No te he robado nada”... En esta última algunas féminas aprovecharon para gritar a los cuatro vientos su amor por ese hombre prohibido.
Exactamente a las 10:48 p.m. se apagaron las luces, y desapareció la artista. Mientras que las eufóricas féminas pedían más, ella no dejó a sus seguidores con las ganas, salió y siguió cantando.
Inolvidable
El encargado de abrir el espectáculo de romanticismo fue el barítono panameño Ricardo Velásquez, quien interpretó dos temas nuevos, hasta hizo un homenaje a este Istmo con la canción “Panamá Viejo, Ciudad Destruida”.
En este concierto lo que más abundaron fueron las mujeres, entre jóvenes y más adultas, todas con sus mejores galas.
La artista de una gran voz acudió a su cita vestida completamente de negro, con chaleco de cuero, como acostumbra ir a sus conciertos alrededor del mundo.
Pasadas las 11:00 p.m. (Myriam cantó por dos horas) culminó la mágica velada. El público salió de Atlapa satisfecho.