El pasado miércoles, el Centro de Convenciones Atlapa se convirtió en el recinto perfecto en el que convergieron toda clase de emociones, , durante el concierto “Paloma San Basilio PSB”, evento en el que la artista española abrazó por momentos al público con su portentosa voz y en otras le susurró al oído sus temas de amor.
Fanáticos de diferentes generaciones estuvieron presentes y se transformaron, al punto de que sus ojos se llenaron de juventud ante la mirada cómplice de sus cónyuges y sus amigas.
A las 8: 30 p.m, las luces bajaron su intensidad y en el proscenio aparecieron Paco Muñoz, en el bajo; Hugo Mahuad, en el piano, y Pachi Pascual, en el saxofón.
Inmediatamente el trío hizo la introducción con una clave jazzística de Juntos, una de las canciones más populares. La artista no hizo esperar por mucho tiempo al público y vestida con un traje sastre negro interpretó la misma canción y con el mismo ritmo, haciendo gala de sus notas agudas.
Los comentarios de la artista invitaron a los presentes a formar parte de sus historias, y entre anécdotas, se rompía el silencio por los aplausos o por las carcajadas, ante sus íntimas historias. San Basilio resaltó entre otras acotaciones que ve a Panamá muy bonito, desde su última visita. “Es un remanso el ver tanta prosperidad”, declaró.
De allí en adelante fue un éxito tras otro como: Por qué me abandonaste, Paloma Infiel, Bienvenido al paraíso, Luna de Miel, Demasiado Herida.
En su segunda salida, esta vez con un traje despampante en rojo, internó a todos a la década de 1960, cuando la soprano interpretó Yesterday de los Beatles y Let it be, también de los fabulosos 4.
En homenaje a las letrillas que marcaron su niñez, recordó Ay Pena, penita pena, que popularizó, la Faraona, Lola Flores.
Después nos llevó en un viaje musical en el que interpretó boleros del talante de Tú me acostumbraste y Contigo a la distancia, que acompañaron con un corillo los asistentes. San Basilio se dirigió al público con su acento andaluz diciendo a su coro improvisado: “sabéis cantar”.
En el escenario también hizo una escala en Argentina, en el que homenajeó a Gardel con su tango, El día que me quieras.
Panamá no se podía quedar atrás en su periplo e incluyó en el repertorio a Historia de un amor, de Carlos Eleta Almarán.
La última parte de su gala la dejó reservada para aquellos musicales que la elevaron a categoría de súper celebridad y con un traje one shoulder, color negro que resaltaba su tonificada figura, interpretó entre otras Summertimes y Memories.
Seguidamente nos hizo sus confidentes y nos contó de las primeras canciones con las que aprendió a vocalizar y perfeccionar su hermosa voz y que una de ellas fue Oh mío babbino caro.
Otra de sus secretos que nos reveló es que es abuela de dos hermosos niños y que el más pequeño, de nombre Neo, la miró en su última visita a Los Ángeles a los ojos y le dijo: “Abu no te vayas, es que sin ti no sé vivir” y que esa frase la derrumbó ya que nadie hasta esa fecha le había dicho unas palabras tan bonitas y que por eso iba a cantar en su recuerdo su canción favorita: Somewhere over the rainbow, del mago de Oz.
Pero no podía faltar el tema que marcó más que cualquier otro su carrera musical, No llores por mí Argentina, con esta tonada sus fanáticos se desbordaron, al punto de que llenaron el escenario de rosas y de gritos de maja, por lo que se pusieron de pie. La artista agradeció estas muestras de afecto acompañada de unas lágrimas.
Aunque era su canción de despedida, regaló otros dos temas Alfonsina y el Mar y Nadie como tú, con las que cerró la velada en la que un público salió satisfecho por la calidad del espectáculo.