La quinceañera, quien lucía como una princesa gracias a un hermoso vestido celeste y una delicada corona, bailó el vals con su padre y los invitados, quienes brindaron a su salud y éxito.
Una delicada y elegante decoración y las tradicionales coreografías de las damas y caballeros de Gabriela hicieron de la velada una noche inolvidable.










