Otros proyectos
- Hace años, Douglas está dándoles forma a otros proyectos, como es el caso de Diario Íntimo de Adán y Eva, de Mark Twain, con el que les rendirá tributo a las féminas y a la par hará honor a la pluma del talentoso autor estadounidense, también muy conocido por otras obras como Las aventuras de Tom Sawyer, Las aventuras de Huckleberry Finn. Igualmente, con un elenco de dilectos actores y actrices, desea concretar otro sueño: llevar al tablado El malentendido, de Albert Camus (Francia), y con el concurso de la empresa privada, el Gobierno o mecenas culturales a título individual, movilizarse por las provincias para abrirles los ojos a grandes y chicos sobre la magnificencia del teatro.
En octubre presentará ‘Sucedió en enero’, en el Ascanio Arosemena
- El acucioso Norman Douglas empieza ensayos la próxima semana, ya que el 26, 27 y 28 de octubre pondrá en escena, con alrededor de 17 actores, la obra “Sucedió en enero”, de la fallecida escritora panameña (ganadora de varios premios Ricardo Miró), periodista y promotora cultural, Mireya Hernández, en el teatro Ascanio Arosemena, al conmemorarse los 100 años del Canal de Panamá -y el centenario de las relaciones de Panamá con los Estados Unidos- y los 50 años de la gesta histórica del 9 de enero de 1964. Es que quiere ser parte de los que ayudan a mantener viva la memoria histórica en cada uno de los miembros de las nuevas generaciones, puesto que es un convencido de que se necesita encender otra vez la llama del nacionalismo en una sociedad donde los jóvenes a veces son apáticos, indolentes y dan por sentado que merecen lo que tienen y no valoran lo que no les representa sacrificio ni esfuerzo.
Tiene 70 años de edad y lleva 50 en el mundo teatral. Desde que llegó a Panamá, de su natal El Salvador, en los años 80, ha puesto en escena más de 100 montajes.
Su consigna pareciera ser, a partir de ahora, ¡fuera convencionalismo!

Después sabrán por qué.
Hace un par de años fue Baño de damas. En julio de 2013, Niña Bella (que disfrutaron niños), y actualmente, en el recién inaugurado Espacio 47 -teatro hecho en casa (una sala con capacidad para 20 personas, en su propio hogar), en El Cangrejo, Edificio Continental, frente al Hotel Sonesta, donde estrenó Por qué los hombres aman a las cabronas, adaptación (de su coterráneo, Miguel Ángel Chinchilla) del libro homónimo de Sherry Argov que ha vendido más de un millón de copias, al igual que otras publicaciones de esta famosa autora.

Douglas explica que Espacio 47 es un teatro íntimo, a quemarropa, face to face, donde el público está a centímetros del elenco. Todo está integrado en el apartamento, hay escenas en el baño, en la calle, cocina, sala, biblioteca y terraza.
Doble gozo: creación y docencia

Como un buen pintor que hace maravillas en el lienzo virgen o un escritor que en la página en blanco juega con la palabra y les da vida a personajes, para Norman Douglas el mayor disfrute es crear mundos, partiendo de cero, más si es con noveles actores. Los lleva de la mano y los hace descubrir su potencial y las múltiples gratificaciones derivadas de la actuación.
Sin egoísmo comparte su sapiencia en artes escénicas. No solo en funciones didácticas, para acercar a la niñez y juventud al teatro, también mediante talleres periódicos. De estos también dicta para maestros y profesores, para que descubran la maravillosa herramienta que es el teatro en el aula.

Ha puesto en escena más de una treintena de obras didácticas. Lo viene haciendo, a través del Grupo Tablas, desde 1987, cuando llevó al tablado La Casa de Bernarda Alba, del famoso dramaturgo español Federico García Lorca.
Le complace sobremanera dar a conocer el trabajo de los autores nacionales.

De manera categórica expresa que Grupo Tablas es el que más autores nacionales ha escenificado.
Cientos de estudiantes, en el Teatro Ascanio Arosemena, de la ACP, el pasado mayo, vieron Roberto por el buen camino, novela de la panameña Rose Marie Tapia. Era una reposición con nuevo elenco. En julio de 2013, de esa autora presentó “Niña Bella”, allí mismo.

No solo hueso
Él apuesta por aquellas obras “con carne”, que lleven a reflexionar a las personas, que propicien el cambio y/o presenten facetas de la naturaleza humana. Que se constituyan en espejos del status o lo denuncien.