Martín Tarté en su primera obra, "Nos reservamos el derecho de admisión", presenta una historia narrada por el propio protagonista, un chico que tiene que irse adaptando a los cambios.
Primero, sale de provincias, donde vivía en comunión con la naturaleza, como parte de ese pueblo, luego se traslada a la ciudad, adentrándose en su agitado ritmo de vida quien por su timidez vive una vida solitaria.
Una historia joven contada por un escritor joven, que se inspira de los hechos propios y de sus amigos ,para llevar al lector por un camino muchas veces conocido.
La narración es sencilla, en primera persona singular y tiene un lenguaje cotidiano entre los adolescentes, quienes se expresan de una forma en sus hogares y de otra cuando están entre amigos.
La trama se concentra en un viaje que el protagonista busca, para iniciar una carrera fuera de su país, un país que tiene simetría con otros que sortean problemas políticos y económicos.
En capítulos cortos y titulados, Tarté rodea al personaje, Luciano, con otros seres, a veces mencionados quienes más que ayudar al personaje, lo hunden en problemas de drogas, alcohol y demás.