Desazón. Si es cierto que una novela es un relato de historias inventadas, es también cierto que muchas verdades se transmiten en las páginas de una obra que dice ser ficción, por más que aclare que los personajes y las acciones son invenciones del autor.
Cualquier lector que conozca la historia de Panamá puede pensar que lo que ocurre en la novela "El capitán y el enemigo" del amigo del régimen torrijista, el escritor inglés Graham Greene relata en este libro que bien pudo irritar a sus amigos.
Son historias de poder, de corrupción, de amistad, de hechos que salen de lo ético, entre otros tantos los que el inglés se toma para sus párrafos, tanto en broma como en serio. Si hay algo que destaca en la obra de este amigo de Omar Torrijos Herrera fue el humor con que adornaba sus libros.
Pero no solamente Panamá pasó a sus obras, también Cuba, pero la isla lo hizo de una forma ridiculizada hasta la caricatura. A pesar de esto, nada ocurrió al escritor que fue camuflado en la comitiva que firmó el tratado Torrijos Carter, porque había perdido el derecho de ingresar a Estados Unidos. También Gabriel García Márquez, se disfrazó para estar presente en esta ceremonia.
En el libro "La fiesta del Chivo", no más vendido que "La ciudad y los perros", el peruano-español, ata los hilos de una historia de décadas, donde inserta como pequeñas ventanas, todo lo que ocurrió en República Dominicana, en ese entonces, Ciudad Trujillo, por imposición de Rafael Leonidas Trujillo Molina.
Muertes, corrupción, palizas, violaciones a menores de edad, despilfarro de los fondos estatales, apropiación de bienes, traspasos millonarios a cuentas familiares, entre miles de actos que terminaron por colmar la vida de un pequeño grupo de dominicanos que vengaron la muerte de tres mujeres, las hermanas Mirabal.
Vargas Llosa narra la conspiración con mirada cinéfila. Más que una novela se propuso redactar un guión para dar vida a esos años, donde mandaba a tres millones de dominicanos, un militar entrenado por Estados Unidos.
Primero los educan, luego los envían a misiones de prueba y luego los apoyan en los planes para gobernar. Esta parece ser la receta del coloso del norte con los dirigentes de los países más pobres. Trujillo fue uno de ellos, según la novela, y luego de trazar sus propios planes, fue cercado.
La política panameña nos recuerda la obra de Vargas Llosa. Si bien, durante los años malos, Panamá nunca se llamó Ciudad Torrijos o ciudad Noriega, con el eslogan de la campaña del actual presidente se recuerda aquellos años dictatoriales de la Ciudad Trujillo, la Patria Nueva, como le llamaban al nuevo gobierno del militar.
En la novela se relata que la esposa de Trujillo vino a morir a Panamá, donde fue llevada en un taxi al cementerio y que uno de los hijos del general fue abatido a tiros en Colombia, luego de pasar por Panamá, donde trabajaba en negocios relacionados con drogas.
Experiencia.
Vargas Llosa no solamente es el mejor escritor peruano de los últimos años, sino un ex candidato a la presidencia peruana que conoce las interioridades de un torneo electoral.