La realizadora Lucía Carreras debutó en la 47.ª edición del festival de Karlovy Vary, donde presentó “Nos vemos, papá”, producción con la cual lanza un desafío al público con un complejo drama intimista.
“No me gusta subestimar al espectador. Me gusta mucho pensar que es un ser muy inteligente. A mí no me gusta el cine digerido, como un pajarito, al que se lo masticas (a la gente) y se lo das en el piquito”, afirmó Carrera en una entrevista.
No solo eso, sino que le gusta que “el espectador polemice; eso es rico”, señaló igualmente la autora ante un filme que deja abiertas numerosas interpretaciones sobre los móviles de los personajes.
“Nos vemos, papá” versa sobre la pérdida de un padre, y la huella que deja en su hija, que a lo largo de los años ha ido construyendo de él una imagen idílica.
Además de ser artífice del guión, en su debut detrás de la cámara “hay muchos elementos que quedan en el subtexto, entre líneas, en lo que el espectador termina de construir”, dijo la cineasta mexicana.
Tras lograr el premio la Camera d’Or en Cannes en 2010 con “Año bisiesto”, la mexicana elige un tema difícil: cómo son esas relaciones entre padre e hija, y lo hace con gran sobriedad.