La nueva edición del DICCIONARIO DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA, en su 22da. edición trae muchas novedades. Entre ellas una muy interesante.
Se trata del verbo cancelar. Ya sabemos que en Colombia y Panamá, así como por extensión en varios otros países de América Latina, se ha estado utilizando el verbo cancelar como equivalente a pagar.
Por mi parte he sostenido y sigo sosteniendo que el verbo cancelar no significa pagar sino anular. En la práctica, como sabemos, cuando alguien compra algo cuyo pago está pendiente por cualquier razón, el vendedor, en su papel de acreedor, gira una factura a nombre del comprador, en su papel de deudor. Esa factura cumple la función de solicitar el pago de lo adeudado. En el momento en que el deudor la paga, el acreedor cancela la factura con lo cual está expresando que la solicitud de pago queda anulada. Nótese que aquí el que cancela es precisamente el acreedor, jamás el deudor que fue quien hizo el pago.
Aquí se produce una situación interesante; parecida a la función de mirar y ver. Muchos confunden estas dos funciones porque terminan en lo mismo. Si miras, ves; pero si no miras, mal puedes ver. Del mismo modo, si escuchas, oyes, pero mal puedes oír si no escuchas.
El objetivo de la transacción mercantil comentada más arriba funciona del mismo modo. Pagas y por tanto la deuda queda cancelada. No puedes cancelar sin pagar, por lo que en ningún caso se puede decir que cancelar sea lo mismo que pagar.
La Real Academia Española, en la más reciente edición de su diccionario, ha incorporado una nueva acepción al verbo cancelar.
Cancelar: (Del lat. cancellãre). tr. Anular, hacer ineficaz un instrumento público, una inscripción en registro, una nota o una obligación que tenía autoridad o fuerza. //2. Acabar de pagar una deuda. //3. Borrar de la memoria, abolir, derogar. //4. Ecuad. Despedir a un empleado. (el enfatizado es mío).
Lo cual tiene mucho sentido: si mirar y ver terminan en lo mismo: ver; o si oír y escuchar, terminan en los mismo: oír. Así también, pagar y cancelar terminan en lo mismo: la cancelación de la deuda.
Pero no por eso debemos seguir utilizando el verbo cancelar en vez de pagar, así como no podemos sustituir el verbo ver en vez de mirar -- aunque la influencia mexicana al tergiversar el idioma, lo confunde con tanta frecuencia que los centroamericanos ya no dicen "se me quedó mirando" sino "se me quedó viendo" lo cual es un error pues puede uno darse cuenta de que lo miran pero no necesariamente de que lo estén viendo.
Mirar sin ver es posible. Uno puede tener la mirada perdida en el vacío o cuando uno está abstraído pensando, de modo que puede estar mirando sin que necesariamente esté viendo. Pero no se puede ver sin mirar.
¿Y cuántas veces hablamos con alguien que está presente pero tal vez abstraído, que quizás nos escucha pero no nos oye? Porque escuchar no es necesariamente oír.