En el ambiente se respiraba romance, por doquier, hermosos arreglos florales y delicadas telas eran la delicia de los asistentes. Velas blancas, vestidos antiguos, platería y mantelería, vajillas, lencería y deliciosos bocadillos, hacían del ambiente algo mágico. Estábamos en el Club Unión, donde las Damas Voluntarias de la Virgen de la Medalla Milagrosa realizaban "Novias a través de un siglo", una exhibición llena de buen gusto para una buena causa.
Hace dos años, desde su fundación, esta asociación benéfica buscaba realizar esta actividad. Asesoradas por el reconocido organizador de eventos Rolando Domingo, montaron el espectáculo. El esfuerzo fue enorme, pero el resultado valió la pena, fue un espectáculo visual hermoso.
"Con espíritu, fe cristiana y devoción mariana, nos hemos involucrado en esta aventura", señaló el Sr. Domingo. Deseaba hacer algo lindo que homenajeara los valores cristianos, como el matrimonio y el amor, la cohesión y unidad que debe tener una pareja.
Esta muestra, que en su opinión, se da por primera vez en Panamá, tiene la calidad de eventos de países del primer mundo. No es algo común. "Fue una labor titánica el haber recopilado cien años de novias, cuando apenas nos acercamos a cien años como República", dijo el experto.
Las personas se desprendieron por un día de sus tesoros sentimentales para compartir con los demás. La muestra estaba dividida en varias secciones, en un salón había una muestra de trajes de novia, expuestos sin un orden cronológico, con el fin de que la gente se deleitara en cada uno y leyera a quién pertenecían. Nos sorprendimos al ver modelos que parecìan muy modernos, pero que databan años atrás.
Otro salón mostraba piezas históricamente importantes, como muebles del siglo XVII y XV, donde se guardaban los azares de novia. Conocimos el origen de tradiciones panameñas, por ejemplo, la de servir emparedados de pavo en los matrimonios del Club Unión. Esto surgió en 1930, cuando Doña Celia Quelquejeu de Díaz, esposa de Don Domingo Díaz, Presidente de la República, casó a su primera hija Doña Carmen Díaz con el Sr. Guillermo De la Guardia. Se le ocurrió servirlos en la recepción y se convirtió en tradición. Se exhibió la receta original de los emparedados de pavo a lado de una pintura de la casa de Perejil, llamada La Casa del Pueblo, y fotografías de los esposos Díaz.
Se presentaron al público veintidós grandes diseñadores panameños de los años treinta y cuarenta, eran básicamente mujeres, como la Sra. Nina Mastellari de Vicente, Telma Donado de Correa (vistió a muchas novias en los años cincuenta, sesenta y setenta, y a las primeras damas).
Las novias panameñas en los últimos años, según Rolando Domingo, se han volcado a los grandes modistos internacionales como Cristian Dior, Vera Wang, Carolina Herrera, entre otros. Muchas otras prefieren a diseñadores nacionales, a saber, Federico Visuetti, Helene Breebart y Sarita Bazán.
Entrada la tarde, la masiva concurrencia, presenció en un escenario iluminado por numerosas velas, un extraordinario desfile de trajes de novia. Se presentaron modelos de principio de siglo hasta nuestros tiempos. Todo fue organizado por Nikki de Roy.
La presidenta de la Asociación de Damas Voluntarias de la Medalla Milagrosa, Fanny H. de Lejour, admitió sentirse complacida por el éxito del evento, del que se vendieron todos los boletos, y quedaron muchas personas deseosas de asistir.
Su organización trabaja específicamente para el barrio de El Chorrillo. Planean construir una casa de capacitación que se ubicará en calle 22, conectada con el hogar Monerri. Allí se darán clases de cocina, costura, relaciones públicas, y belleza. "Lo que queremos, indicó la presidenta, es que las personas empiecen a tener trabajo por sí mismas, sin necesidad de que nadie las emplee".
Con sus fondos mantienen una biblioteca que provee de textos a niños a quienes sus padres no pueden comprárselos. Actualmente atiende 52 niños y se planea ampliar sus instalaciones. Uno de los proyectos principales de las Damas Voluntarias de la Medalla Milagrosa es construir una capilla.
La Sra. Lejour afirmó que todo lo que hacen en su organización es para dar gracias por lo que tienen, es su manera de retribuir sus bendiciones con los que menos tienen. ¡Hermosa labor!