Varios investigadores estadounidenses y japoneses han descubierto una nueva técnica para "fabricar" animales transgénicos, es decir, aquellos cuyo patrimonio genético ha sido enriquecido con elementos de otra especie, informa la revista Science, que aparecerá el viernes.
Lograda mediante técnicas de fertilización in vitro muy utilizadas desde hace años, este método recurre al esperma como vehículo del ADN que se desea introducir en el genoma del animal transgénico.
Según sus inventores, de la universidad de Hawai en Honolulu y de la Universidad de Osaka (Japón), la técnica ha resultado ser, después de los primeros ensayos, más eficaz que los métodos clásicos y, sobre todo, puede ser empleada con una gran variedad de animales, sobre todo el ganado.
El primer ratón transgénico fue logrado en 1974. Desde los años 1980, el método más corriente utilizado por este tipo de manipulación consiste en inyectar directamente los genes o el ADN escogido en el núcleo de un embrión mediante una pipeta.
Aunque lograba excelentes resultados con los ratones, la técnica conseguía resultados mediocres en vacas y cerdos.
La tecnología ensayada en Honolulu consiste en perforar la membrana que protege a los espermatozoides e insertarles la porción de ADN deseada. Los investigadores eligieron para las pruebas un gen que produce una proteína verde fluorescente, fácilmente identificable. Este esperma fue entonces inyectado con la ayuda de una pipeta -como en el caso de los bebé probeta- en un óvulo. Los embriones fecundados fueron a continuación transferidos al útero de un ratón. Los primeros resultados indican que el gen verde fluorescente fue transmitido al 20% de las crías de ratón nacidas de esta operación.
Con la técnica tradicional se lograba tener éxito en un 10% de los casos, escriben a título de comparación los autores del estudio.
Este descubrimiento "es muy interesante", opinó el biólogo James Robl, de la Universidad de Massachusetts, en Amherst, "padre" de los primeros terneros transgénicos clonados.
Con el `bomm" de la clonación, algunas empresas de biotecnología intentan modificar genéticamente mamíferos sobre todo cerdos, para que sus órganos puedan ser transplantados en humanos. Otras han comenzado a producir cabras o terneros transgénicos para producir leche con proteínas terapéuticas.