Una nueva terapia para reparar el músculo cardíaco después de un infarto, que consiste en enviar células madre al órgano dañado, se aplicará próximamente en Viena, comunicó su inventor, Alfred Kocher, del Hospital General de la capital austriaca.
Según explicó Kocher al diario "Die Presse" de esta capital, su equipo fue el primero a nivel mundial en aislar e identificar las células madre humanas de la médula ósea que forman vasos sanguíneos nuevos.
El especialista, que realizó estudios en la Columbia University de Nueva York, se propuso mejorar el rendimiento del corazón que, diez o quince años después de un infarto, y como consecuencia tardía, puede sufrir una grave insuficiencia.
En unos ensayos con ratas, el equipo médico austriaco consiguió reparar este tipo de defectos del corazón, hasta ahora irreversibles, y provocar el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos.
Durante un año, Kocher examinó en probeta las células madre humanas de personas adultas para esclarecer si esas células tienen la misma capacidad de crecimiento que las de animales.
Después, inyectó las células humanas a unas ratas en las que se había provocado artificialmente un infarto y pudo constatar, tras 14 meses de trabajo, que las células madre se trasladaron al corazón, precisamente a los puntos donde el infarto había causado estragos.