Nueva York siempre ha sido considerado una jungla, de cemento al menos. Pero ahora Broadway se convirtió en una verdadera selva repleta de gorilas, leopardos, flores exóticas y las infaltables lianas, con el estreno del nuevo musical de Disney, "Tarzán", con canciones de Phil Collins, que pese a su multimillonaria producción no fue bien recibido por la crítica.
Basada en la película animada de 1999, "Tarzán" era una de las obras más esperadas de la temporada teatral y una de las más caras jamás montadas en Nueva York, con un presupuesto estimado entre 15 y 20 millones de dólares para adaptar el Richard Rodgers Theater de la calle 46.