Viven entre comodidades y la superficialidad característica del medio en el que se desempeñan, pero al igual que miles de mujeres en todo el mundo, enfrentan la difícil prueba de ser diagnosticadas con cáncer de mama.
Son guerreras con corona y seda y no temen gritar su padecimiento a los cuatro vientos. Hoy confiesan cómo salieron vencedoras y procuran que su vida siga el mismo curso que llevaba antes de que el cáncer tocara a sus puertas.