Variedades

Nuevo anillo, nuevo romance...


A Jennifer López la vieron en estos días con una sortija de diamantes que supuestamente le regaló Marc Anthony, con quien ha sido relacionada sentimentalmente. "Lo carga en el dedo del corazón de su mano izquierda" dijo un amigo de la cantante "Es una banda con un gran diamante cuadrado en el medio y está rodeado de más diamantes pequeños. Es un aro de compromiso".
Para el actor cubano César Évora, Niurka Marcos es una mujer vulgar. El actor fue cuestionado por la columnista Shanik Berman si a el le gusta la actriz y bailarina como mujer. Évora contestó que no y mucho menos aceptaría platicar algunos minutos con la ex de Juan Osorio. No se me antoja para nada. Su actitud no es femenina. No me llama la atención físicamente". "Juan siempre ha tenido una actitud de caballero", señaló Évora.
El actor venezolano Fernando Carrillo está a dieta forzada ya que necesita adelgazar lo más pronto posible para actuar en la cinta española "El Príncipe".
Carrillo está pensando someterse a una liposucción, pues está a dieta para perder la pancita desde hace varios meses y no ha logrado bajar ni un kilo.

Las fachadas,
curiosas,
agrúpanse en las aceras
para mirar al que pasa.

La tarde pasea en autobús.

El sol tiene una mano
metida en la cantina
y hay un danzón travieso
que me está haciendo cosquillas.

Niños.
Corrillo sin brújula.

Un auto duerme la siesta,
y desde los balcones
saludan las banderas.

En la esquina,
un poste se entretiene
viendo en ropa interior,...
a unas naranjas.

("Kodak")


Por la plaza del espacio,
pensando vienen
y van.
Procesión de dirigibles
en un vuelo sin parada por el mundo
sideral?...
Míralas!
Están cansadas
y doloridas de andar!

Oh, las nubes!
Pobrecitas!
En qué conflicto estarán!

("Kodak")


En la rodilla de un poste
-rubí que luce la noche-
el foco sobresaltado
de una cajilla de alarma.

Los faroles eléctricos
-candelabros ante el muerto
de la calle-
echan sus brazos de luz
en las espaldas sedosas,
del silencio.

Están las casas pensando.
Y el cielo -mesa de Dios-
viste su carpeta bruna.

Traigo la mirada: grave
me va observando la sombra.
Entre la sombra hay un bulto:
algún fantasma en la sombra.

Abro el compás de mis piernas
y marco un punto
2
3...
y marco miles puntos.

La soledad ha dormido
a la ciudad en sus brazos.
Sólo mi existencia sigue:
la lleva el sueño a empellones
hacia sus paredes 4.

("Kodak")


De la tienda de un asiático
sale una niña que lleva
cristal humeante
en la mano.

(Yo tengo la esquina presa
con mi inclemente calzado)

Súbito... ¡ZAS!
Es el viento
que,
al huir de un automóvil,
me ha echado encima su cuerpo.
Los trabajadores pasan
con el cansancio en los hombros.

Un chico cruza corriendo.
Y,
el sol,
que se va cayendo,
se agarra de un edificio.

Estomacal refunfuño!...
Y por un inerte brazo
de la calle
parto aprisa.

En el camino me hallo
con al gente...
y con la brisa.

("Kodak")


Ahora voy
trazando
un línea de construcción
con los lápices de mis piernas.

Los automóviles abren los ojos.
La gente sube a las casas
por acordeones en desperezo.

En este pasadizo,
la oscuridad
me ha extraído
las pupilas.

Anuncios trepadores
contemplan sonreídos
la ciudad;
de las habitaciones
salen a tomar aire
los reflejos.

Así cruzo las calles indefensas
que el peso hiere sin piedad.
Y mis recuerdos
son
-también- motivo
de mi entrenimiento.

Suave los llevo
de una mano,
a otra,
cual rubia colección de figuritas
de estrellas
del cinema.

("Kodak")



Techo,
sombrero de zinc
para el flamante palacio.

Se lo coloca el obrero.

Un sol capataz fustiga
el ángulo de su cuerpo.

(No te yergas!...No te yergas,
que vas a romper el 0cielo)

Qué edificio!...
Si disfrutarlo pudiera
quien persistente lo hizo!

(La Canción del Esclavo)


Muslos gemelos aprietan
tibio balde de hojalata.
Dos muslos, como dos troncos,
dos muslos como dos trancas.
En los alambres practican
las ropas sus acrobacias.
Hay aplausos de chancletas,
susto de puertas extáticas.

Patio! Guardador de insectos,
entre carcomidas tablas.
Patio de niños desnudos,
y de picantes palabras.

Arrebatados, al centro
los desperdicios se lanzan,
y un varillaje de piernas
obstaculiza al que pasa.

Su rojo pendón al viento
unos fogones levantan.
Unos, sus rojos pendones,
otros, sus penas opaca.

Asco limoso en concreto,
el sol lo pinta de plata,
y de sus paredes sale
-loca cintura! -Nicasia.

(Dicen que bajo la sombra...)
(Dicen que sobre las latas...)

Oh patio de mis amores!
En tus chicuelos, mi infancia.
Patio! Torrente de bullas...
Indiscreción de muchachas.

(La Canción del Esclavo)


Rígido, vertical, a los halagos
muéstrase de la ola en sus rodillas.

Las olas sólo piensan en el juego...
las olas son chiquillas.

Aquel -arpón de pluma- fino hiere
súbito el mar, regocijado vuela.
Y del esquife azul, lo azul rayando,
dice -pañuelo enorme!-
adiós, la vela.

El muelle no. El muelle, proletario,
cautivo nace, prisionero vive.
Compensación a su fatiga, gloria,
flores iridiscente que recibe.

Justa su indiferencia a los perennes
ósculos en sus ásperas rodillas.
El muelle es un dolor...Pero las olas...
Las olas sólo piensan en el juego...
Las olas son chiquillas.


(La Canción del Esclavo)


fecha edicion
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152862
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América