En un anuncio, un hombre está pensando y rumiando con suave autocrítica, sus características: "aunque estoy casado, sigo teniendo citas... con mi mujer". "Sólo después de ser padre he aprendido lo que realmente significa serlo." "Quiero a mi hija con un sentimiento que se puede llamar amor". " A menudo paso por alto lo mucho que mi mujer ha hecho por mí; también ella necesita compasión y cuidado". "Mis hijos me han dado mucha emoción y felicidad; ¿cómo puedo dejarlos solamente al cuidado de mi mujer?
En el mundo real muchos hombres se identifican con estos pensamientos. Peng Kuo-neng, abogado de 37 años, dice: "Una frase me llamó mucho la atención: "Sólo después de ser padre he aprendido realmente lo que significa serlo". Peng, después de una semana muy ocupada en la oficina, pasa la mayor parte de su fin de semana en casa, limpiando el suelo, cocinando, lavando los platos y cuidando de sus tres hijos. Explica que, con su mujer trabajando en el Poder Judicial, la suya es una típica familia nuclear. Ambos tienen la presión de su trabajo, y la división del trabajo de la casa es esencial. Además, Peng toma muy en serio el trabajo de criar y educar a sus hijos por lo que desea dedicarles un tiempo especial.
Cuando Huang Man-li, la esposa de Peng, habla de él, y en general del "nuevo hombre", lo describe como serio en su trabajo y dedicado a su familia.
El Señor Tseng, que se gana la vida fabricando partes metálicas para productos de animales de compañía, vive con su esposa en Hsinchu, donde está muy comprometido con trabajos locales d ecaridad. Ambos fundaron la Asociación de Servicio Voluntario Tong Hsin, cuyos esfuerzos se centran en servicios a los ancianos y en el reciclaje. También son consejeros del Centro de Servicios de Educación Familiar de Hsinchu. Sus colegas los consideran una pareja perfecta.
Tseng proclama: "Aunque estamos casados, todavía tengo mis citas...con mi mujer y mis hijos". Aunque el trabajo de la casa siempre se ha hecho según las costumbres tradicionales, Tseng aún se puede considerar un "nuevo hombre". Tseng explica que antes de casarse, hace 17 años, su mujer y él llegaron a un acuerdo: Tseng cuidaría del negocia familiar, que está en la misma vivienda, mientras que su esposa sería totalmente responsable de la cocina, el trabajo de la casa y cuidar al padre de Tseng. Pero, al mismo tiempo, por su dedicación al matrimonio, Tseng y su esposa accedieron a que siempre se animarían a aprender y crecer para permanecer abiertos y cultivar los sentimientos del otro. Así, por ejemplo, todas las semanas, él, su mujer y sus hijos van a un restaurante, al té de la tarde, para charlar, e intercambiar experiencias y opiniones.
Es claro que el "nuevo hombre" es una reacción contra el hombre tradicional: patriarcal, reservado, autoritario y difícil de comunicarse o tener contacto con él emocionalmente.
RETIRO DIGNO
"Esto es algo que ambos sexos desean", señala Wang Hao-wei, siquiatra, autor de El hombre taiwanes. Las mujeres están elevando su autoconciencia y desean el mismo estatus y una división más justa del trabajo. Los hombres, por su lado, esperan escapar de los roles rígidos tradicionales y tener la posibilidad de de ser más relajados y más libres para expresar su propio yo. Hombres y mujeres a la vez han construido una imagen del hombre nuevo que comparten.
Los estímulos que más directamente han inspirado a los hombres para abandonar los viejos hábitos, incluyen el cambio de la estructura familiar, la fuerte subida del costo de la vida y la capacidad de la mujer de tener un sueldo independiente. Wang señala que la anterior exigencia de que la mujer "no saliera de la puerta principal ni traspasara el umbral" tenía una precondición: tal familia debía tener la capacidad económica de mantener criados que fueran al mercado a comprar y jardineros que limpiaran el jardín. "Entonces el hombre que podía mantener no sólo a su esposa e hijos, sino a sus padres y criados, naturalmente estaba en situación de exigir a su esposa que se quedara en la casa y fuera la dueña".
Pero hoy es difícil que el hombre solo pueda cubrir todos los gastos de la familia y a menudo se necesita que la mujer trabaje para completar la diferencia. El hombre no tiene otro remedio que colaborar en las tareas de la casa. Wang arguye que la realidad ha forzado al hombre a hacerse una nueva imagen. "La idea del hombre nuevo tiene una fuerza positiva de preocuparse por la familia y el compartir el trabajo del hogar. Ha transformado las ideas tradicionales de que esas actitudes son el resultado de "dejar a la mujer que lleve los pantalones en la casa", o de que la mujer "ate corto al marido". Ha ofrecido a los hombres un camino para retirarse con dignidad y los ayuda para dejar de lado los viejos roles y adaptarse a los cambios".
EL VAIVEN DE LOS SEXOS
Wang Ya-ko, del departamento de sociología de la Universidad Nacional Chunghsing, ha escrito un artículo titulado "Estudios sobre los hombres: Un nuevo campo de investigación". Allí se dice que en la década de los 90 "los estudios sobre los hombres" han empezado a surgir como disciplina académica. Este campo, como contrapartida del movimiento feminista y de los estudios feministas que comenzaron a florecer en la década de los 80, se centra en cómo los hombres están aprendiendo a aceptar una mayor igualdad entre los sexos y a adaptarse a ello. "Esto muestra que después de años de lucha, el discurso feminista ha provocado finalmente una reacción de la gente que debía haber respondido mucho antes".
Además, la aparición de este tipo de estudios indica que el feminismo ha empezado realmente a conmover el núcleo de la ideología patriarcal. Un "fuerte sentido de crisis" ha empujado a los hombres a responder.
Hace tres años, la Fundación Despertar, organización que más promueve el feminismo en Taiwan, comenzó la publicación de una revista llamada Stir, que trata de temas sobre los sexos. El número uno se fijaba en temas como "ideología neo-masculina" y "el nuevo hombre". Señalaba que el movimiento feminista en Taiwan siempre ha encontrado resistencia de fuerzas de machismo chovinista. Con el tiempo, surgió el "hombre progresivo" que apoyaba al feminismo. Sin embargo, la revista decía: "Estos sólo nos apoyaban de palabra, mientras que en su conducta diaria permanecían extremadamente tradicionales".
La adaptación práctica al feminismo sólo comenzó más tarde. En 1989, tres estudiantes universitarios varones organizaron el "Grupo de Autoconciencia masculina" que empezó a editar la revista Chizi (Niño inocente). Por el mismo tiempo, la industria editorial comenzó a traducir y publicar muchos libros relacionados con el desarrollo psicológico del "nuevo hombre". Se intentaba así ayudar a los hombres, que experimentaban un choque por las nuevas relaciones entre los sexos, a hacer frente a la ansiedad de la destrucción de su ego y hasta cómo construir una nueva imagen con la que los hombres pudieran identificarse.
Las teorías sobre el "nuevo hombre" y otros puntos de vista masculinos recibían mucha atención en la prensa. Autores como Chao Ning y Hsiao Ye alimentaban esta tendencia con libros que mostraban al hombre de la calle en situaciones de debilidad, arrepentimiento o de experiencias personales de crecimiento por la autorreflexión.
En su ensayo "¿Amante camarada o dormir con el enemigo?", Sun Jui-sui señala que ya sea por influencia de los libros o de la televisión, "los hombres empezaron a reflexionar sobre sí mismos y a mostrar su lado más suave. Esto, atrajo la simpatía de muchas mujeres. Como resultado, algunos optimistas dijeron que la aparición del "nuevo hombre" terminaría la tragedia de las mujeres y crearía la armonía entre ambos sexos".
En los últimos años las teorías sobre el "nuevo hombre" encuentran cierta base en la vida real. Han contribuido a la afirmación y redistribución de papeles en la esfera privada y en la vida familiar. Actualmente, muchas de las investigaciones en este campo se centran en el trabajo del hogar de los hombres. Wang Ya-ko, basado en la experiencia de muchos hombres, incluida la suya, dice que el trabajo en el hogar es un ámbito muy importante porque uno puede trascender directamente las divisiones tradicionales y comprender la posición de la mujer. Los hombres que apoyan el cambio con la acción han hecho la transición hacia el "nuevo hombre".
LOS NUEVOS "ANIMALES DE COMPAÑIA" DE LA SOCIEDAD
Sea que la fuerza de empuje haya sido problemas prácticos o la propia sociedad, el sistema de valores que rodea los roles y características de los hombres taiwaneses está cambiando. Imágenes de hombres que se quedan en casa, que cocinan o que sacan a pasear a sus hijos en sus cochecitos se hicieron comunes en los medios de comunicación. Gente famosa, como Emil Chou, que se atreven a mostrar su lado débil o que viven un matrimonio feliz, se han convertido en nuevos ídolos. Hombres casados han escrito libros de superventa celebrando las alegrías de la vida matrimonial. La famosa pareja Tsao Chi-tai y Hsia Ling-ling, y los locutores Li Tao y Li Yen-chiou han escrito libros en que describen detalles de su vida matrimonial. Los políticos Chen-Shui-bian y Ma Ying-jeou, en su lucha por la alcaldía de Taipei, han jugado la carta del "nuevo hombre" para atraer el voto femenino.
En los programas de televisión de búsqueda de parejas, las mujeres, estén solteras o hayan estado casadas antes, siempre esperan encontrar al "nuevo hombre". Dicen que además de que pueda mantener la familia y sea responsable, el hombre ideal debe ser honesto, interesado en la vida, comprensivo, abierto al desarrollo personal continuo y siempre atento a los sentimientos femeninos.
A medida que crece el número de "nuevos hombres", entre ellos buscan contactos y apoyo mutuo. Wang Li-shen, maestro, y considerado en su barrio como hombre nuevo, dice que "esto es una tendencia inevitable". Su mujer asiste a clases en la universidad cuatro días a la semana y él tiene que cuidar de los niños. Wang comenta¨: "cuando estudiaba y vivir solo yo cocinaba pero no quería que nadie lo supiera. Hoy, para ayudar a mi mujer para que pueda continuar sus estudios he vuelto a hacerlo. Hay mucha gente en mi misma situación y no veo que tengan nada de especial. Algunas veces cuando me siento cansado puedo pedir ayuda a otros padres compañeros".
El modelo del hombre nuevo, de hecho, ha permitido a muchos el dedicarse a intereses o desarrollar habilidades que antes no estaban abiertas a ellos. Por ejemplo, Denis Chang, que trabajaba en el ministerio de Economía, tiene una hija de tres años. Su mujer, Selena Tsao, periodista de televisión, lo describe como capaz de aceptar el peso del trabajo de la casa y lo hace muy meticulosamente. Dice que él compra todo, desde el detergente a la salsa de soja, de modo que Tsao, que a menudo sale muy temprano y vuelve tarde a casa cuando está de trabajo fuera de la ciudad, nunca tiene que preocuparse de las cosas de la casa.
Chang protesta y dice que "el hablar de "nuevo hombre" es sacar las cosas de quicio. De hecho, para mí, llevar a mi hija a jugar al parque, ir de compras o ir al supermercado, es un entretenimiento y hasta lo tomo como actividades de recreo. No tengo grandes ambiciones en mi carrera. Sólo deseo cuidar bien de mi hija y crecer con ella, esta es mi mayor alegría".
ESTOY MUY CANSADO
Sin embargo, por mucho que a uno le gusten ciertos trabajos, los hombres no siempre encuentran fácil hacer la cocina o cuidar a los niños. Selena Tsao dice: "Los hombres tienen dificultad en mostrar que están cansados. Mi marido rara vez se queja, pero todas las noches después de las diez más o menos, cuando la niña está dormida, entra en su "tiempo bajo". Se sienta solo en el sofá, fuma y ve la televisión. Creo que está recuperándose, poniendo sus sentidos en orden". A veces ella siente un poco de culpa cuando lo ve así.
"Los hombres están extenuados", proclama Shane Wang, profesor del departamento de Trabajo Social en la Universidad Soochow. A primera vista parece una señal de honor ser considerado como "nuevo hombre". Pero, de hecho, sólo crea más expectativas y responsabilidades. Coloca a los hombres en la misma posición que las mujeres que trabajan, quemando la vela por los dos extremos. "Antes el hombre sólo tenía que ser responsable de ganar el pan familiar pero ahora también debe responsabilizarse del trabajo de la casa y de los niños. Estas variadas exigencias están arruinándolo y son muy difíciles de soportar".
Wang Li-shen que sale de casa todas las mañanas a las 7, deja a los niños en el colegio y va al trabajo. Después de un día de enseñar, termina a las 4, recoge a los niños, compra algunos alimentos y hace la comida. Les da de comer, los ayuda en sus deberes, los baña y los acuesta, no sin antes contarles historias para dormir. Está ocupado hasta las 10. "A menudo, estoy sentado en la cama contándoles a mis niños una historia, hablando y hablando, y estoy tan cansado que me duermo antes de terminar". Una vez hasta "hizo huelga" por tanto trabajo y se llevó a los niños a casa de su padre.
Peng Kuo-neng, abogado, dice que "no tengo mucho tiempo ni espacio para mí". Sobre todo con dos gemelos de menos de un año, cuando lloran lo hacen a la vez, y él y su mujer toman uno cada uno hasta que se calman.
De hecho, estas son cargas que la mujer que trabaja ha aceptado desde hace mucho. Lo que sucede es que ahora más y más hombres han empezado a experimentarlo. La diferencia entre los dos sexos es que cuando la mujer está bajo presión, se comunica mejor, comparte más con otros y pide ayuda. El siquiatra Wang Hao-wei sugiere: "Es difícil para el hombre esta transición de la situación de hombre duro del pasado. En particular, los hombres no saben bien cómo expresar sus emociones y suelen reprimirlas. Cuando ya no pueden más, explotan, empiezan a beber y hasta pueden buscar una aventura amorosa". Cuando hacía prácticas en un hospital, descubrió casos cada vez más en aumento de este tipo que le hicieron preocuparse de la salud física y mental de los hombres de Taiwan.
EL NUEVO HOMBRE "ADULADOR"
Shane Wang comenzó a investigar el tema de los hombres casados en 1994, y además creó el "Centro de Guía para la Vuelta al Auténtico Yo", un grupo para aconsejar a los hombres sobre la autoconciencia y desarrollo personal. Dice que el llamado "nuevo hombre" en Taiwan no tiene nada de "nuevo". No ha habido una real transformación o reforma cualitativa.
(Fotos: Hsueh Chi-kuang/Trad. J. R. Alvarez).