Una parte de la misteriosa población de objetos celestes de nuestra galaxia, las fuentes gamma de alta energía, pareciera residir en una parte precisa de la Vía Láctea, estima un equipo de la NASA en un artículo publicado este jueves en la revista británica Nature.
Esta localización podría proveer posteriormente aclaraciones sobre la naturaleza de esos objetos que, junto con los rayos cósmicos, figuran entre los más enigmáticos fenómenos celestes.
Invisibles desde la Tierra, las emisiones de rayos gamma atestiguan la existencia de fenómenos sumamente violentos. Difíciles de localizar, esas fuentes dieron lugar a numerosas hipótesis: supernovas, agujeros negros, púlsares, etc. En su inmensa mayoría son "sobresaltos gamma" que duran medio segundo como media y se vieron una sola vez.
Ciento setenta fuentes gamma situadas en el plano de la Galaxia fueron registradas en nueve años por el Campton GRO (Gamma-Ray Observatory), satélite norteamericano que se encuentra en el espacio desde abril de 1991.Ningua de ellas pudo ser identificada a un objeto común.
De esas 170 fuentes, veinte, débilmente luminosas, están agrupadas levemente al norte del plano galáctico en una región denominada Cinturón de Gould", señalan los investigadores del Centro Espacial Goddard de Greenbelt (Maryland).
Ese cinturón es un vasto disco en expansión, constituido de estrellas jóvenes y de gas, de unos mil años luz de radio, inclinado 30 grados con respecto al plano de la galaxia, explica en un comentario publicado por Nature Isabelle Grenier, de la Comisaría de Energía Atómica francesa.
Los astrónomos ignoran el origen del acontecimiento violento que creó esa estructura celeste. Quizá se trate de una serie de supernovas o del impacto en la galaxia de una nube de gas que se desplazara a gran velocidad hace 30 o 40 millones de años. La expansión del Cinturón de Gould explica el gran número de esas estrellas jóvenes.
Las citadas 20 fuentes gamma débilmente luminosas son distintas de las otras que, por su parte, son muy luminosas y se encuentran exactamente en el plano galáctico, indican los astrónomos norteamericanos, planteando la hipótesis de que el conjunto pertenece al Cinturón de Gold y está situado a unos 600 años luz.
Esas emisiones gamma podrían proceder de púlsares (residuos de estrellas masivas que estallaron) nacidos en ese Cinturón en el curso de los últimos millones de años. "La hipótesis es plausible: las numerosas estrellas masivas nacidas en el Cinturón de Gould tuvieron, en efecto, tiempo de evolucionar, de estallar y de constituir estrellas de neutrones o púlsares", estima Isabelle Grenier.