Siempre que se comienza una dieta, se hace para sentirse mejor, para gustarse y gustar más.
Pero al alcanzar el peso adecuado, o cuando se acerca a él, algo hace que todo se rompa...y vuelve a engordar y a sentir lo difícil que es ser mujer.
Parece que un impulso incontrolable empuja a comer más, como si desde dentro, y casi sin darnos cuenta, algo nos impulsara a volver a tener un aspecto que nos disgusta, o a castigarnos por no alcanzar lo que perseguimos.
Tenemos una gran sensibilidad para detectar los kilos de más, lo que evidencia que nunca estamos conformes: siempre nos falta algo para alcanzar la imagen perfecta.
Se cae una y otra vez en regímenes exagerados que hacen sufrir, porque la consigna es que hay que pagar el precio de nuestra imperfección.
Las exigencias sociales que piden a gritos una imagen "perfecta" empuja a la mujer a estar permanentemente dentro de un régimen que no disfruta como algo bueno, sino como algo que la martiriza, una dieta tirana que casi elimina el placer de ser mujer.
Esta tortura sólo es soportable, porque se piensa que si no se alcanza la imagen "perfecta", no será amada, y antes que eso prefiere sufrir.
Eso sí, de vez en cuando rompe la dieta para vengarse un poco de todo ese sufrimiento, convirtiéndose la situación en un círculo vicioso que la deprime y la aniquila socialmente.
¿Por qué la sociedad impone un modelo de mujer cada vez más escuálido y menos femenino? Someterse a un régimen exagerado es una forma de intentar dominar nuestras pasiones, pero someter al sexo femenino al peso de tener una imagen cada vez más delgada es una manera de dominar sus ansias de libertad, la que sólo es posible si puede disfrutar de la vida sin tener que estar pensando en todo momento en lo que puede y lo que no puede comer.
Claro que hay casos en los que la genética juega un papel importante, marcando una delgadez aún cuando no se practiquen dietas ni se hagan esfuerzos por tenerla, pero son los menos.
¿Será que a la sociedad de este siglo le parecen excesivos los cambios propuestos por la mujer y los logros que ha alcanzado, y por eso, en venganza, la empuja a estar siempre a dieta?
Opino que lo que deberíamos plantearnos es qué es lo que preferimos: prestar más atención a nuestros verdaderos deseos, o a los deseos de los demás.
No permita que la sociedad decida por usted, tome el toro por los cuernos y viva su propia vida, como quiera y como le guste...después de todo, es solo suya.