Este entrenador de deportistas de élite asegura que la relajación completa llega después del sufrimiento. Bien por él, porque por lo menos predica con el ejemplo. Cosas de la filosofía oriental.
Además, como si no fuera suficiente elevar tal cantidad de ladrillos de la manera descripta, durante diez minutos, este portento de huevos de acero balancea el pesado paquete por 320 veces. Ni una más ni una menos. Los chinos tienen todo medido al milímetro.