Variedades

Ocho pianistas a las semifinales

El II Concurso Internacional de piano presenta este jueves en el Teatro Nacional las pruebas semifinales que seleccionarán a los pianistas que competirán por el premio mayor.


EL CONCURSO Internacional de Piano Ciudad de Panamá creado por Jaime y Nelly Ingram, al llegar con incuestionable éxito a esta segunda edición merece el reconociendo y el aplauso de todos, pues si bien en el mundo se contabiliza más de un centenar de concursos en disciplinas musicales muy variadas, en América Latina se cuentan con los dedos de una mano.
La idea no es reciente. Ya en la Edad Media se organizaban en ciertas provincias alemanas competencias similares, y en el siglo XVIII músicos de la talla de Czerni, Clementi e incluso Beethoven participaron en algunos de ellos en los que se premiaba a los ganadores. Fue a mediados del pasado siglo cuando empezó el auge en todo el mundo, y los concursos se multiplicaron. Hoy los hay en Europa, Estados Unidos, Canadá, Australia, Japón, Oriente Medio y Latinoamérica.
Es obvio que no todos tienen la misma trascendencia y antigüedad, pero se destacan algunos que alcanzan la calificación "Cinco estrellas" como el "Tchaikowsky" de Moscú, el "Chopin" de Varsovia, el "Long - Thibaud" de París, o el "Reina Elizabeth" de Bruselas, por citar apenas cuatro de los más famosos. Sin embargo, todo concurso en sí mismo es un acto de fe en el que jóvenes talentosos que han seguido una rutina de estudios desde muy tempranas edades, aceptan el reto de medir "fuerzas" y conocimientos frente a otros competidores aparentemente en igualdad de condiciones.
Presentar un trabajo frente a un jurado calificador es una experiencia valiosa pero exige nervios de acero, ya que por muy preparados que estén los concursantes existen imponderables que de no ser resueltos sobre la marcha pueden llevar al traste una actuación.
En un concurso son muchos los frentes que se deben dominar, y cabe mencionar lo que se califica: memorización, conocimiento de estilos, seguridad, técnica, equilibrio, digitación (salvo en los concursos para voces) capacidad de concentración, carácter interpretativo, temperamento, fraseo, expresión, entre otros, y aunque suene redundante: musicalidad.
La competencia en el mundo actual es asesina, y en la música como en otras disciplinas se exigen actuaciones que en apariencia sobrepasan las capacidades humanas. Músicos que apenas alcanza los 25 años, a veces menos, una vez finalizan su formación deben enfrentarse a público y conocedores exigentes que no buscan sólo destrezas y acrobacias sino contenido y madurez, algo difícil de alcanzar en tales edades.
Si se tiene en cuenta que para el piano existe un acervo musical que contabiliza más de dos siglos, es previsible imaginar el sinnúmero de partituras existentes escritas en lenguajes y estilos diferentes que un pianista debe estar en capacidad de interpretar con sensibilidad, conocimiento y suficiencia de medios. Por ello muchos instrumentistas, y entre ellos algunos de los más grandes, ante la imposibilidad de abarcarlo todo se concentran en estudiar y perfeccionar cierto repertorio haciendo de lado otro que no consideran afín con su sensibilidad y posibilidades.
Sin embargo, para premiar una actuación en un concurso, los participantes deben conocer todos los estilos, todos los lenguajes, alcanzar un alto grado de virtuosismo y saber extraer de cada partitura el mensaje musical.
Decía la veterana pianista Marguerite Long, que se puede tocar muy bien el piano y no tocar bien ciertas obras del repertorio. Daba como ejemplo: la "Sonata Op. 35 en si bemol menor" (que está en las pruebas semifinales de este concurso) porque conlleva todas las dificultades técnicas y musicales que el intérprete debe resolver.
La finalidad del Concurso de Piano en Panamá, aparte de mostrar al mundo musical un país que se esfuerza por atraer a su territorio músicos llegados de distintos rincones para presentar su arte frente al público, es darle la oportunidad a músicos, profesores y pianistas panameños de observar el grado de excelencia que algunos de ellos han alcanzado con base en un estudio metódico, permanente y concienzudo.
Para el concurso de este 2006 patrocinado por Cable & Wireless que quiso sumarse a esta importante iniciativa, han sido invitados en calidad de jurados siete pianistas de relieve internacional. Son ellos, la colombiana Blanca Uribe, la austriaca Carmen Graf-Adnet, el japonés Akiko Ebi, laureado precisamente en los concursos Long-Thibaud y Chopin de Varsovia, el norteamericano Ralph Votapek, el brasileño Miguel Proença, el ruso Leonid Kuzmin y el español Joaquín Soreano, todos de brillante trayectoria que se han destacado como pedagogos y concertistas, además de haber prestado su concurso como jurados en diversos certámenes internacionales.
Sostuvo que es natural que algunos a quienes se les decomisaron los equipos pusieran resistencia, pero "la autoridad es la autoridad".
Un estudio exploratorio de la calidad del aire y ruido en los distritos de Panamá, San Miguelito y Colón, reveló que la capital sobrepasa los niveles de ruido permitidos por las legislaciones.
El departamento de Calidad Ambiental de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) comprobó que el 70% del ruido urbano lo producen los automóviles, siendo éstos los mayores responsables de la contaminación auditiva producida en Panamá.


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247042
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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