¿Eres de los fans frustrados, que aunque formaron fila por horas no pudieron comprar un boleto para ver a su banda favorita? ¿O te quedaste sin ir al concierto, porque "no tenías dinero o te abstuviste de ir para evitar las manoseadas, gritos y pisotones?
La tecnología ofrece ahora una alternativa a estos traumas que todo fan ha enfrentado alguna vez: son los conciertos/películas en tercera dimensión, una propuesta visual, por el momento revolucionaria, que ha acercado como nunca al cine y la música, y que llega de la mano de uno de los grupos más innovadores: U2.
La banda irlandesa es la creadora de U23D, la primera película/concierto en vivo. El audiovisual es un collage con imágenes de las presentaciones que el grupo ofreció durante el Vertigo World Tour en febrero y marzo de 2006 en México, Brasil, Chile y Argentina. El proyecto, que se preestrenó en mayo en el Festival de Cannes, llegará a mil cines Imax en el mundo.
Este sistema de entretenimiento te permite, por el precio de una entrada de cine, acceder a la primera fila de un concierto, ver el escenario desde ángulos insólitos, casi "tocar" a los músicos, tener una sensación sonora similar a la de una presentación en vivo y todo mientras comes palomitas y tomas refresco.
"La música y el cine han tenido una relación cercana, pero no la difusión de conciertos. (Aunque) soy muy escéptico. No creo que pase de la mera anécdota. Los asistentes a un concierto quieren experimentar la presencia directa", destaca el analista de medios y asesor de campañas, el español Ángel Badillo.
"La proyección tiene un interés menor. Si no fuera así, hoy tendríamos transmisiones de conciertos. El espectador paga por el valor de la experiencia directa".
Para la investigadora audiovisual y experta en industrias culturales Marta Fuentes, de la Universidad de Salamanca, España, los conciertos están teniendo éxito y al ser acogidos por el público adolescente pueden ser una forma de reconvertir las salas de cine.