Una deslumbrante entrada fue el inicio de una noche en la que se revivieron las principales páginas doradas de la historia del bolero, con un solo elemento central, Olga Guillot.
El tic tac del reloj marcaba las 10 en punto cuando la "Reina del Bolero", de una manera impresionante, se adentró en el escenario en una limosina blanca escoltada por un grupo de cadetes.
Fue así como ataviada con un elegante y brillante vestido rojo, Guillot dio la señal y se apoderó del escenario que palpitó al vibrar de melodiosas interpretaciones. "Sabor a mí" fueron las primeras notas vocalizadas y las que dieron pie para que la cubana recordara sus momentos vividos con los panameños en la década de los ´60.
"Boca maldita"; "Contigo a la distancia"; "Adoro"; "Esta tarde vi llover", fueron sólo algunas de las canciones ofrecidas por la bolerista cubana en su presentación.
Tras haber cantado varios temas de su gran y reconocido repertorio, Olga hizo una pausa para recibir merecidos galardones, entre los que sobresalieron las llaves de la ciudad capital y un pergamino que la nombró como hija meritoria del distrito capital, condecoración entregada por Joaquín Vásquez, representante de Ancón.
Luego "Toby Muñoz", en representación del Sindicato de Músicos Panameños, entregó a la artista una placa de reconocimiento.
"Esto es demasiado para un solo corazón" fue la frase pronunciada por una Olguita sorprendida que no detuvo pisada y continuó cantando al compás de los instrumentos manejados por panameños dirigidos por el maestro argentino Luis Servidio.
Cabe destacar que una noche en la que una mujer de gran recorrido artístico fue el eje principal de admiración fue aprovechada por el Comité Pro-valores de las Mujeres del siglo 21, para rendirle honor a la trayectoria de distinguidas damas panameñas.
Entre esas mujeres importantes y destacadas del mundo político y social se encontraban Balbina Herrera, Rosana Castrellón, Mayín Correa y Brenda Icaza, entre otras.