Variedades

Olga Tañón calentó motores con los chicos de Pride


Olga llegó con aproximadamente una hora de retraso a su encuentro antes del concierto con más de 500 jóvenes PRIDE de diferentes escuelas de la República, pero a nadie pareció importarle cuando en medio de una sofocante calor, la también llamada "Mujer de Fuego", descendió de una camioneta blanca 4X4 y aumentó aún más la temperatura con su estrechó pantalón negro, su suéter rojo pegado a un cuerpo que meneó con entusiasmo, al ritmo de las palmadas de los estudiantes y de la banda de música de la Escuela Fermín Naudeau, donde se llevó a cabo la cita.
Los chicos le ofrecieron una calle de honor y le obsequiaron rosas a su paso. No se había terminado de acomodar en una de las butacas de la primera fila, cuando uno de los jóvenes que bailaba en un alegre conjunto típico, la invitó al ruedo y Olga empezó su remeneo, mientras que el chico no se le quedaba atrás, soplándole la nuca con su sombrero de paja. Los aplausos fueron estruendosos y los gritos de ¡Olga, Olga!, ensordecedores. Al rato le hicieron entrega de cientos de regalitos, la mayoría dibujos y mensajes en cartulina.
Al fondo se dejó escuchar "Siento el amor" y todo el anfiteatro cantaba a la par de una Olga que no esperó mucho para volver a subir a escena a cantarle a esos chicos que se esfuerzan por decirle un NO a las drogas. Los cartelones expresándole su aprecio eran múltiples e ingeniosos. La artista terminó complaciendo con "lo que ustedes quieran oír" y la solicitud casi unísona fue "Cómo olvidar". Jamás podrán olvidar los muchachos de PRIDE la experiencia que vivieron en un convivio exclusivo con la Reina del Merengue. "También soy producto de una escuela pública y viajaba en bus. Por luchar por mis sueños y no hacerle caso a las drogas fue que logré alcanzar el éxito más rápido. Nunca olviden eso", manifestó la merenguera, que ha vendido nada menos que unos 2.5 millones de discos.


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94017
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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