Escuchamos por ahí comentarios de personas, vemos comerciales o diferentes productos en supermercados con las etiquetas que los distinguen como orgánicos y muchos pensamos, esto no tiene nada que ver conmigo. Te hago la pregunta ¿Estás seguro? Te cuento algo.
Esto no es moda. Nuestra industria y mundo moderno está plagado de químicos, pesticidas, fertilizantes, hormonas y antibióticos que se utilizan de manera desmedida. Estos químicos son nocivos y llegan a nuestra mesa todos los días, es con lo que nos alimentamos y alimentamos a nuestros hijos. Los menores de edad tienen menos protección natural a las toxinas de estos químicos y los mismos pueden causar alergias, un sistema inmunológico deficiente o inclusive trastornos del desarrollo.

Estos químicos tienen grandes perjuicios para nuestra salud y desencadenan un sinnúmero de reacciones en nuestro organismo causando enfermedades.
¿Sabías que estos químicos también están relacionados con problemas de reproducción, cáncer y con muchas otras condiciones?
Hoy en día hay miles de parejas luchando por concebir un hijo y recurren a tratamientos que los ayudan en su búsqueda, sin embargo, no prestan atención en aquello que comen que es nuestro combustible diario y debe ser el mejor.
Es igual que un carro o un avión. Queremos que nos lleve a nuestro destino, pero no le damos la mejor gasolina. Un auto se dañará si le echamos un combustible cargado de cosas no puede procesar. De la misma manera el cuerpo se enferma, porque no sabe cómo manejar eso que no es alimento y que se encuentra en los productos que consumimos.
Nuestra despensa está llena de conservantes, colorantes, saborizantes artificiales, químicos, pesticidas y muchas cosas más. Te invito a que leas los ingredientes de los productos que se encuentran en tu casa, la mayoría de ellos no los conocemos ni mucho menos sabemos qué efectos pueden ocasionar en nosotros.
Orgánico no es nada complicado, mucho menos algo raro, es lo mismo que comemos a diario, solo que utilizando ingredientes limpios. Es aquello que alguna vez comieron nuestros abuelos, el producto de sus manos, el producto de la tierra limpia.
Queremos comer rico y nos imaginamos que comer orgánico no nos va a gustar, pues te cuento que es igual o más rico.
Comer libre de químicos es usar el achiote en vez de un colorante para hacer un arroz con pollo, es usar el culantro, la cebolla y el ajo para darle sabor a nuestro sancocho, es usar los ingredientes que nos da la naturaleza.
Nuestro cuerpo nos acompañará toda la vida, es nuestro transporte, nuestro hogar, pero lo ensuciamos a diario y lo obligamos a estar en constante alerta por aquello que comemos, debemos darle lo mejor para poder llevar una buena calidad de vida y prevenir enfermedades.
La cocina ha sido siempre el núcleo del hogar. Debemos retomar esa costumbre de preparar nuestros alimentos involucrando a los miembros de nuestra familia y cocinando con ingredientes limpios.
Ya muchas personas lo están haciendo y han visto los cambios en sus vidas.