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Otra pésima segunda parte


La frase que da título a esta crítica puede ser aplicada cuando la primera parte era medianamente buena y la segunda decepciona, aunque también puede pasar lo contrario, una primera muy floja y una segunda más que interesante (uno de los casos más conocidos: “El Código Da Vinci” y su continuación “Ángeles y Demonios”).

Lamentablemente, con este filme no ocurre ninguna de esas cuestiones, ya que en 2010 “Furia de Titanes” resultó una película muy menor, filmada con la velocidad de las luchas, en que el ojo no logra percibir lo que realmente ocurre, el director de la primera entrega es muy similar a Michael Bay, el responsable de la saga “Transformers”, tan propenso a aquella velocidad, en que la imagen se pierde.

Después de que “Gladiador” resultara el éxito que fue, Hollywood se volcó a las historias mitológicas. Sin embargo, el extraño caso de “Furia de Titanes” es que está filmada como una película de las llamadas Clase B (de bajo presupuesto y llenas de violencia explícita) pese a contar con un gran presupuesto y actores importantes, como Sam Worthington de “Avatar”, y Ralph Fiennes y Liam Neeson, que actuaron juntos hace muchos años en “La Lista de Schindler” con mucha mejor suerte desde lo artístico.

 

Después de diez años, Perseo, el hijo de Zeus, está amigado con la vida, tiene una familia y un hijo en un pueblito de pescadores. Aunque luchó y atrapó a los Titanes que han quedado en el inframundo, ahora los dioses están perdiendo control sobre aquellos y su líder, Cronos. Finalmente Zeus es secuestrado y Perseo será el encargado de ir a su rescate y salvar de paso a toda la humanidad.

No hay que esperar demasiado en cómo Hollywood toma la mitología y la lleva a un espectáculo masivo que está por encima de la historia –tanto de la mitológica como de lo creíble– ya que “Furia de Titanes 2” resulta apenas entretenida.

En esta oportunidad, el 3D está mejor aprovechado, ya que no fue agregado en posproducción como la primera, si no que fue filmada así desde un principio, ya que después de “Avatar”, todo cambió en Hollywood junto a lo digital y al 3D.

 

El destino.
“Es una maravillosa aventura que lleva a Perseo a lugares en los que ningún mortal ha estado antes y lo enfrenta a enemigos a los que ningún hombre se ha opuesto jamás”, declaró el director Jonathan Liebesman, quien aprovechó la oportunidad de trabajar en uno de sus géneros favoritos y contar una historia sobre cómo enfrentar al destino. Eso es algo “que todos eventualmente debemos hacer, quizá no tan heroicamente como Perseo. La razón por la cual la mitología griega trasciende el tiempo es porque está llena de arquetipos clásicos, de tragedia, comedia, traición y venganza. Lo tiene todo y es parte de nuestra cultura colectiva. Todos conocen a Zeus y Hades; todos saben lo que es el inframundo”.

Un Perseo maduro.
“En su primera aventura, Perseo había perdido a todas las personas que le importaban y buscaba venganza, así que de cierta manera, probablemente en ese momento no le importaba vivir o morir”, recuerda Sam Worthington, quien lo interpreta una vez más. “Pero ahora ha madurado, tiene un hijo al que ama profundamente y está contento con su vida. Ve al mundo de forma diferente; no quiere que ese mundo cambie”. Pero eso habrá de cambiar, debido en parte al sentimiento de responsabilidad que siente por su padre, el rey de los dioses, Zeus. Liam Neeson, quien retoma el papel, declaró estar feliz de tener la oportunidad de explorar con mayor profundidad la conexión entre padres e hijos, y también entre hermanos. “Jonathan y los guionistas querían explorar las difíciles relaciones entre Zeus y sus hijos, Perseo y Ares, y su compleja historia con Hades y su propio padre, Cronos”, aseveró el actor. “Es lo que más me atrajo, el realismo dentro de una fantasía, las emociones muy humanas que impulsan esta historia en un mundo de fábulas”.


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802820
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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