En los pueblos en que hay carencia de alimentos, un obeso puede reflejar un estado de buena salud o un alto poder adquisitivo. Al oeste del África, hay grupos que valoran a las mujeres gordas, hasta el punto de encerrarla en ranchos de engordamiento, donde deben intentar ganar el mayor peso posible.
En cambio, los cánones de belleza de nuestra sociedad occidental contemporánea, la gordura es considerada como distintivo de abandono personal y de poco atractivo, e incluso se considera como muestra de bajo nivel cultural, dado que se presupone que es un riesgo para la salud y por tanto habrá que combatirla como de lugar.
En fin, cualquier indicio de gordura es totalmente censurado.